<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062</id><updated>2009-09-19T13:01:54.329-07:00</updated><title type='text'>La Posada del Cuentero</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default?orderby=updated'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;orderby=updated'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>97</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-4734287819334345538</id><published>2009-09-19T12:56:00.000-07:00</published><updated>2009-09-19T13:01:54.340-07:00</updated><title type='text'>EL HOMBRE QUE OLÍA A PESCADO</title><content type='html'>EL HOMBRE QUE OLÍA A PESCADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El niño huele raro –advirtió la nana, refiriéndose al pequeño Lucio&lt;br /&gt;-Cámbiale el pañal –sugirió la mamá&lt;br /&gt;La nana obedeció; con ternura aseó al bebé y volvió a insistir.&lt;br /&gt;-No es el pañal, señora; el niño huele raro..&lt;br /&gt;-Entonces báñalo, por favor.&lt;br /&gt;-Ya lo bañé.&lt;br /&gt;-Pues báñalo otra vez.&lt;br /&gt;Una hora más tarde, la nana repitió.&lt;br /&gt;-El niño huele un poquito mal.&lt;br /&gt;-¿Lo bañaste bien?&lt;br /&gt;-Sí, y muy bien, señora.&lt;br /&gt;-¿Qué quieres decirme?&lt;br /&gt;-Huele como a pescado, señora.&lt;br /&gt;Así se marcó la vida de Lucio. Una vida extraña, triste y desolada. Una existencia secuestrada de libertad y sentenciada al destierro.&lt;br /&gt;Poco tiempo después de su nacimiento, le bañaron y le bañaron hasta acabarse los jabones. Cuando se pensaba que el hedor  por fin desaparecía, inclemente retornaba. La suerte estaba echada: fuese niño, adolescente, joven o un hombre hecho y derecho,  arrastraría tan severo estigma. En la misma medida que Lucio crecía, el olor en el aliento, el sudor y la orina, se tornaba más penetrante. Difícil resultaba mantenerse a su lado; pese a todo.  los padres confiaban en el tiempo: Su organismo corregiría lo incorregible.&lt;br /&gt;Consultaron una larga cadena médica con eslabones de pediatras, especialistas y curanderos.. Cada uno de ellos especulaba; tan insólita emanación corporal podría derivarse por falta de higiene, gingivitis, infección urinaria o alguna desconocida enfermedad del hígado o el riñón. En pocas palabras, no tenían respuesta. Terminaban por encogerse de hombros&lt;br /&gt;Con el paso del tiempo, Lucio nunca se acostumbró al fastidioso olor a pez. Pronto empezó a sufrir las consecuencias: cuando salía a la calle, los gatos, relamiéndose los bigotes, lo asediaban con el hambre retratada en la mirada. La solución fue comprarle un perro guardián, el cual, renuente, lo defendía a causa de su nobleza y lealtad, más no por la desagradable emanación del pequeño amo.&lt;br /&gt;. Al tener  de origen descompuestas las glándulas odoríferas, Lucio nunca tuvo amigos con quien jugar. Vivía enclaustrado; la soledad era apenas mitigada por la ocasional compañía de la madre, quien no podía evitar taparse las narices con un pañuelo. El padre, igual que los demás, se alejaba. Cuando se intentó enviarlo a la escuela primaria, le expulsaron aún antes de inscribirlo. Entonces conoció el profundo sentimiento del rechazo. En el barrio se le conocía como “El apestado”, porque en realidad apestaba. Así las cosas,  se resistía a salir de casa; no soportaba las brutales burlas o los gestos de condena del vecindario. &lt;br /&gt;En tanto, se había dado a la búsqueda de inútiles remedios: hacía buches de hierbabuena, hojas de azahar y té de eucalipto; con desesperación restregaba su cuerpo con detergente, lo rociaba con alcohol y lociones baratas, lo untaba con cremas, talco y bicarbonato. Por unos instantes parecía haber encontrado la solución, hasta orinar en el baño; como por obra de magia resucitaba el legado conferido.&lt;br /&gt;Olía a pescado y empezó a creer que era un pescado. Una mañana, cuando nadie le veía, fue hasta a la sala y metió la cabeza en la pecera para convivir con cinco alegres pescaditos de vivos colores; quizá podrían ser los únicos compañeros.  Los pececillos le vieron con asombro y pensaron que se trataba de un loco más de la especie humana. Displicentes, le dieron la espalda y navegaron hasta el polo opuesto. Triste, Lucio regresó a la celda.&lt;br /&gt;En el más consumado ostracismo, segundo a segundo, hora tras hora, día tras semana, mes a mes de cada uno de los años acumulados, se preguntaba incesante: “¿Por qué huelo a pescado?” Cuando alcanzó la adolescencia, también le alcanzó el insomnio y empezó a comprender que no era un ser humano, sino un fenómeno. Como tal debía aceptarse. A medida que se desarrollaba, más se agudizaba el olor.&lt;br /&gt;Con un claro sentimiento de vergüenza, de vez en cuando se aventuraba al exterior. Tenía ansias de liberación; deseaba que  el sol le reanimara el espíritu, el viento le golpeara la cara, y la lluvia le refrescara el pensamiento. Quienes lo atisbaban, de inmediato brincaban a la acera contraria, se tapaban las narices, corrían como si vieran al diablo o se metían a las casas. Lucio no era ajeno: sufría y al incrementarse su estrés, atrás  dejaba  una maloliente estela aún más densa. Imposible le resultaba establecer superficiales relaciones personales. Se sentía solo en el mundo.&lt;br /&gt;Entonces tuvo una idea brillante: recurrió a los basureros municipales. Los pepenadores, acostumbrados a la pestilencia, se extrañaron, pero humildes le ofrecieron amistad. A consecuencia de ello las cosas empeoraron; cuando llegaba casa ya no olía a pescado, ¡olía a rayos! Padre y madre, impotentes, sentenciaron nueva reclusión.&lt;br /&gt;No era necesario adivinar que la juventud de Lucio estuviera asociada a síntomas depresivos, de baja autoestima, de frustración y explosiones de ansiedad. Vedado tenía el camino al amor; las mujeres no le resistían. A final de cuentas se convirtió en un personaje mudo. Empero, no podía seguir prisionero de cuatro paredes, las cuales, si tuvieran voz y voto, ya le habrían dado una patada en el trasero.&lt;br /&gt;Al bordear los límites de la esquizofrenia, resolvió valerse por sí mismo. Explicó su decisión y abandonó el hogar. Recorriendo calles, barrios y plazuelas, buscaba una ocupación solitaria para no incomodar a nadie. Antes de cualquier presentación fumaba cigarro tras cigarro y el humo lo exhalaba  entre las ropas, sin olvidarse de los sobacos. Pueril intento El resultado final, era de suyo repetitivo. Sin embargo, alguien le contrató como velador en una fábrica: el olor a pescado muerto ahuyentaría al ladrón más avezado. Luego de una semana, los muros de la empresa se impregnaron de la roñosa esencia de Lucio y le despidieron sin previo aviso.&lt;br /&gt;Después, un ducho buscador de extrañezas, le recomendó con el dueño de un circo. Si en el programa ya tenía a “La mujer araña”, al “Hombre boa”, al “Niño de dos cabezas” o al “Minitauro de Jacaltzingo”, ¿por qué no enrolar al primer “Pescado humano”? De inmediato se aceptó la sugerencia; sin duda sería un éxito. Lucio debía acostarse boca abajo sobre una mesa cubierta con un mantel de color azul mar, para que meneara la cola y las aletas dorsales; después se convulsionaría como lo hacen todos los marlines apresados por el anzuelo..&lt;br /&gt;El hombre pescado, aceptó. Para el día del estreno, le diseñaron un grotesco disfraz de pez espada de color tornasolado tan rabón que el pico le quedó empotrado en la frente como un unicornio. Al verle, la gente estalló en risa.. A la señal del cirquero, acompañado por el redoble de un tambor y de fondo la música de “Las Valquirias”,  Lucio empezó a coletear; tan burdas eran las sacudidas de las aletas y la famosa espada que el público empezó a rezongar. El abucheo se generalizó, amenazando bronca. De pronto, tal como estaba planeado, sucedió: Lucio empezó a transpirar y el olor a extenderse por el lunetario, las plateas y las galerías. La gente dejó de silbar; asqueada abandonó la carpa. “El pescado humano” no respondió a la expectación deseada y esa misma noche fue decapitada la audaz incursión circense.&lt;br /&gt;Cuando caminaba solitario por un baldío, le abordó un hombre protegido por una máscara antigás. Lucio se sobresaltó, pero de inmediato el enmascarado le tranquilizó y se identificó como Fujiro Takama, empresario japonés, quien le  explicó que a los hijos del sol naciente les gusta mucho el pescado crudo, en especial las ballenas. Para tal efecto, le propuso adquirir los derechos de autor del “Pescado humano” para fabricar en serie el primer muñeco escatológico de la historia. Lucio no sabía si reír o llorar. Su vida era un desastre y ni siquiera conocía la causa de tanta desgracia.&lt;br /&gt;Tras incierto vagabundear, una mujer le olfateó, le alcanzó y le confesó: “Tú hueles igual a  mí”. Lucio no lo podía creer. No era el único apestoso en el globo terráqueo. Aquella persona, cuyo nombre jamás conoció, le informó. “Tú eres víctima del síndrome de olor a pescado, una inusual enfermedad genética derivada del hígado incapaz de metabolizar la trimetilamina, una sustancia química originada por bacterias intestinales en un proceso natural. También le fue franca: “No existe ningún tratamiento para sanar la enfermedad. Escasamente existen de 200  a 300 casos en todo el orbe. “¡Ah! -le advirtió por último- entre más te angusties, más olerás”&lt;br /&gt;Saber la verdad, le reconfortó. Ahora estaba cierto del futuro. Se empleó en una pescadería en donde con inusitado furor y admirable destreza degollaba, destripaba y fileteaba pescados. Por vez primera en su existir, nadie le rechazaba. En la bodega todos hedían rancio.&lt;br /&gt;Así transcurrió la oscura vida de Lucio, destazándose a sí mismo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-4734287819334345538?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/4734287819334345538/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=4734287819334345538' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4734287819334345538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4734287819334345538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/09/el-hombre-que-olia-pescado.html' title='EL HOMBRE QUE OLÍA A PESCADO'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-2296616398761074079</id><published>2009-09-19T12:53:00.001-07:00</published><updated>2009-09-19T12:53:50.964-07:00</updated><title type='text'>VAMPIROS DE NUEVA GENERACIÓN</title><content type='html'>VAMPIROS DE NUEVA GENERACIÓN.&lt;br /&gt;Por   José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un vampiro “light”&lt;br /&gt;Me gusta la hemoglobina, pero embasada. Cierto que no tiene el mismo sabor que la natural a causa de los conservadores que le mezclan para prolongar su fecha de caducidad; sin embargo, me evito el mal sabor de boca que me produce hincar un cuello grasoso y mugriento.&lt;br /&gt;¡Qué asco por Dios! ¿Cómo es posible que le gente no se bañe? En el pasado bañarse era un exquisito ritual. La gente era hermosamente limpia. ¡Ah, qué tiempos aquellos! Degustar un colmillazo en un desnudo hombro femenino, terso, limpio, con olor a lavanda fina, era un agasajo. Un auténtico manjar digno de los dioses del Olimpo.&lt;br /&gt;Hoy se recurre a lociones y perfumes “piratas” para disimular la peste que emana de los sobacos. ¡Qué horror!&lt;br /&gt;La sangre es para mí como el agua para el ser humano.&lt;br /&gt; La consumo todos los días. Sin embargo, se presentan épocas de sequias para lo cual ya cuento con una reserva de emergencia. Mi insaciable gusto por ella, en un pasado reciente, no encontraba límites. Siempre existían nuevos candidatos para ser degustados, sin importar credo, sexo,  raza o color. La sangre era la sangre. ¡Era un verdadero festín!&lt;br /&gt;Basta decir, para no quedarme corto, que he succionado sangre real. Bueno, todavía así se autoproclaman  seres privilegiados cuyo dudoso abolengo deriva de un nombramiento hecho a la medida en cualquier imprenta clandestina. Basta proporcionar tu primer apellido para que en un abrir y cerrar de ojos te expidan un comprobante que respalda las raíces de de un impresionante árbol genealógico, como si tramitaras la credencial de elector.&lt;br /&gt;Además, tengo tarjeta de crédito universal para todos los bancos de sangre en el mundo. Por lo tanto, no me preocupa ni el desayuno ni el almuerzo ni la comida o la cena. De igual forma, prevenido como siempre, en una congeladora tengo reservada una estimable dotación de sobres con plaquetas certificadas.&lt;br /&gt;Por supuesto que ignoro si soy pariente de los primeros vampiros humanos que se originaron en Persia, de las pinturas rupestres de hombres luchando contra extrañas criaturas que intentan hincar sus colmillos en  sus pescuezos, del mítico Drácula o de la “Condesa Sangrienta”, Elizabeth Bathory, famosa aristócrata húngara acusada de secuestrar y torturar a numerosas jovencitas hasta su muerte, con el objetivo de bañarse y de beber su sangre. Creía que, de esta manera, preservaría su juventud y su belleza.&lt;br /&gt;Es por ello que, después de cada “alimento” me cepillo rabiosamente los colmillos, hago gárgaras con carbonato de calcio, mantengo al día mis citas médicas con el Seguro Social, y, bimestralmente, recurro a la hemodiálisis para depurar mi torrente sanguíneo de toxinas renuentes que navegan  por mi sistema circulatorio.&lt;br /&gt;En resumen soy un vampiro discreto en extremo escrupuloso. Formo parte de una generación  elitista que  discrimina a drogadictos o candidatos en vías de contraer  Sida o  el AH1N1.&lt;br /&gt;Más vale prevenir que lamentar…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-2296616398761074079?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/2296616398761074079/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=2296616398761074079' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/2296616398761074079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/2296616398761074079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/09/vampiros-de-nueva-generacion.html' title='VAMPIROS DE NUEVA GENERACIÓN'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-6049184743878388746</id><published>2009-04-13T16:53:00.000-07:00</published><updated>2009-04-13T16:55:55.659-07:00</updated><title type='text'>LOS DOS COMPADRES</title><content type='html'>LOS DOS COMPADRES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por José Dávila Arellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay más amigo que Dios, ni más pariente que un peso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y eso, de “ónde” lo saco compadre Celedonio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, pues de un buen libro que leí, compadre Lucio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así se iniciaba la conversación del par de compadres en  la cantina “Los Tinacales”, antes de pedir la tercera ronda de sus bebidas espirituosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y a qué se debe la mención, “compa”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues que de ahora en adelante cada quién paga su cuenta –dijo con firmeza Celedonio.&lt;br /&gt;-¡Es  que ya no confía en mi compadre Celedonio!- protestó Lucio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo voy a confiar si siempre tiene a flor de boca una excusa para ni siquiera pagar la propina: “que se le olvidó la cartera, que no ha cobrado su quincena, que le prestó dinero a doña Meche y no se lo ha devuelto,  que su señora lo dejó sin un peso mientras dormía, que la próxima vez va por su cuenta y no sé cuántos más pretextos, compadre..?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah qué desconfiado se me ha vuelto  usted. Todo lo que me dice que le dije, es cierto, como el oro es oro, y la burra rebuzna a las seis de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El sordo no oye pero bien que lo compone. Pues ya lo sabe  compadre Lucio, lo que leí es pura ley si no deseamos perder la amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es que ya no soy su amigo, “compa” Celedonio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues bien ha bien visto, “compa” Lucio, pues la mera verdad creo que ya no, y  que nomas  se aprovecha de mis gentilezas. Piensa mal y acertaras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué, qué dice?  ¿Acaso  ya no soy su “best friend”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mire, sin que se ofenda, un amigo, lo que se dice un amigo, nace con el tiempo; el que siempre está con usted en las buenas y las malas, codo con codo; el que lo felicita cuando tiene éxito, el que lo consuela en momentos de dolor, el que lo apoya en temporada de vacas flacas,  el que no pide prestado sino está cierto de pagar el favor; el que respeta  a la mujer ajena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Compadre Celedonio, ¿pero que me está diciendo? Acaso yo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espéreme, Lucio, espéreme tantito; más vale gota que dure y no chorro que se acabe, y  yo todavía  no acabo: amigo es el que visita al enfermo que se lo quiere llevar la calaca; el que le lleva flores al panteón,  el  que brinda por su alma en  Navidad y  le desea buena suerte el  Año Nuevo.  Ese es un amigo compadre ¿Ahora me entiende?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero si  usted todavía no se ha muerto! Dígame en ¿qué le he fallado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mire, por principio de cuentas ni siquiera nos conocíamos sino es porque mi vieja,  que siempre anda de mitotera, me propuso para bautizarle su escuincle. Como quien dice nos hicimos compadres “light”. ¿Para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?  Mire Lucio, nos hicimos compadres de mentiritas, sin antes existir amistad de verdad. Vaya, ni siquiera fuimos compañeros de escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero yo ya le tengo ley de la buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuál  ley compadre? Lo cortés no quita lo valiente… A ver, no es cierto que olvidó el día de mi cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues sí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y el día de mi santo?-Pues sí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me fue a ver al hospital cuando me enfermé?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Se enfermó? No sabía compa Celedonio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El sordo no oye, pero bien que compone.  ¿Acaso le llevó un pedazo de pan a mi vieja  mientras estaba encamado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--No piense usted mal.  La verdad es que estoy mal de la memoria, pero no de este corazón que bien le aprecia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que pasa es que está enfermo del bolsillo.-¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A poco ya no se acuerda que desde hace dos años me debe cien pesos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya ve. No le digo que ando enfermo de la memoria…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-6049184743878388746?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/6049184743878388746/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=6049184743878388746' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/6049184743878388746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/6049184743878388746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/04/los-dos-compadres.html' title='LOS DOS COMPADRES'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-4175009267633252224</id><published>2009-04-06T00:42:00.000-07:00</published><updated>2009-04-06T00:43:03.822-07:00</updated><title type='text'>ATRACCIÓN FATAL</title><content type='html'>ATRACCIÓN FATAL&lt;br /&gt;Por José Dávila Arellano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por Dios, esto es una ratonera!&lt;br /&gt;En efecto, se trata de  una  trampa, una impresionante marea humana.&lt;br /&gt;Son, cientos y cientos de miles y miles de jóvenes enloquecidos por un concierto al aire libre de música metálica. Tantos, que sería una locura tratar de calcular el número de asistentes.&lt;br /&gt;Es un mar de cabezas; una masa humana presa de oleajes desbocados  que presagian una tormenta irremediable.&lt;br /&gt;El estruendo es ensordecedor. Se ha entablado un duelo entre el retumbar de las monumentales bocinas dispuestas por toda explanada y el griterío de la multitud delirante.&lt;br /&gt;Se antoja una guerra sin cuartel en torno a un entarimado iluminado con  deslumbrantes haces de luz de reflectores giratorios y fuegos de artificio.&lt;br /&gt;Son rostros  enloquecidos, delirantes, ansiosos.  Al compás de un juvenil cuarteto que revoluciona la “nueva” música, la muchedumbre no canta, aúlla desbocada al compás de un ritmo que para de cabeza hasta a los más sordos.&lt;br /&gt;¿Los autores? Sólo cuatro jovenzuelos: baterista, pianista y dos guitarristas.  Sin embargo, a lo largo de su exitosa gira mundial, como un poderoso imán, atraen  desbordadas muchedumbres&lt;br /&gt;Desde la noche anterior, ha arribado una riada de “fans”, pernoctando a cielo abierto en un intento de conquistar la mejor ubicación posible. Todos quieren ser los primeros. Y llegan y llegan y llegan. La peregrinación amenaza con no tener fin. Por doquier se prenden fogatas para atemperar el desplome de la temperatura. Abrigos, bufandas, cobertores, chamarras, suéteres. Todos se protegen como su inventiva les da a entender y resisten estoicos, como inermes soldados defendiendo una trinchera sin fusil.&lt;br /&gt;Después de todo, el concierto justifica cualquier sacrificio.&lt;br /&gt;El amanecer es prometedor y la luz del alba descubre la invasión humana. El espacio está a reventar y no hay sitio para un alma más.  No obstante, siguen arribando jóvenes que empujan y empujan hacia el frente hasta compactar el gentío. La trampa se ha cerrado: imposible escapar. Poco a poco, lentamente, uno a uno va quedando inmovilizado. Imposible, siquiera, levantar un brazo.&lt;br /&gt;“¡Por favor, no empujen! ¡No empujen!  !Nos van a matar!”&lt;br /&gt;Cuando el sol alcanza el cenit, se corre el telón y estallan las primeras notas musicales,  agudas, desequilibradas, rechinantes. Entonces despierta un monstruoso vocerío.  Se ha iniciado un indescriptible combate de decibeles.&lt;br /&gt;“¡Calma, tranquillos…!”&lt;br /&gt; La algarabía raya en la locura y el oleaje  de rostros plenos de éxtasis y felicidad, se va transformando en ansiedad, histeria y… miedo. Ahora se torna violento, tan violento que apaga las súplicas de auxilio.&lt;br /&gt;“¡No aplasten! ¿Dejen respirar!  ¡Basta, basta…!”&lt;br /&gt;En efecto, no se puede respirar. Las olas de cuerpos prensados van y viene sin control. Es un espectáculo dantesco.  Una tortura inesperada, un diabólico manicomio.&lt;br /&gt;“¡Piedad, por todos los santos, piedad!”&lt;br /&gt;Demasiado tarde; la estridencia musical impide la escucha de suplicas, lamentaciones, y el rezo de un padrenuestro…&lt;br /&gt;La asfixia emerge siniestra Los más débiles han extraviado su enajenación  inicial.&lt;br /&gt;Aplastados, lentamente  mueren de pie…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-4175009267633252224?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/4175009267633252224/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=4175009267633252224' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4175009267633252224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4175009267633252224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/04/atraccion-fatal.html' title='ATRACCIÓN FATAL'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-7385750800339512763</id><published>2009-03-24T13:16:00.000-07:00</published><updated>2009-03-24T13:17:18.551-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MI HIJA</title><content type='html'>CARTA A MI HIJA.&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo se agota, hija mía.&lt;br /&gt;Ha llegado el momento en que te escriba esta carta. Una carta que siempre he dejado pendiente pensando que aún sobraban años, días y horas, para escribirla. ¡Cuánto tiempo perdido, por Dios!&lt;br /&gt;Tú bien sabes que soy un hombre que no descubre fácilmente sus sentimientos,  un hombre de pocas palabras que  prefiere expresarse con hechos. Qué equivocación… ¡Ahora me arrepiento mil veces de no decirte una y otra vez a voz en cuello cuánto te quiero!&lt;br /&gt;Todos nacemos, vivimos y morimos.  Este cartabón que se repite tenazmente, se llama vida. De las dos primeras ya me complací. Y ahora estoy muy cerca de la última. No hay reclamos ni arrepentimientos. Disfrute de  tiempos increíbles, plenos de amor, aventura, tranquilidad, paz, tristeza y armonía. Por supuesto que existieron muchos y dolorosos descalabros. Sin embargo, tuve suerte: Me desenvolví  en un mundo sin miedo, sin amenazas, secuestros o ejecutados. Se podía transitar por las calles de día y de noche sin temor alguno. Y sobre todas las cosas, hija mía, se vivía con respeto.&lt;br /&gt;¡Cómo desearía heredarte ese mundo increíble!&lt;br /&gt;Hoy se vive diferente: tienes que estar permanente en guardia. Sin embargo sigue vigente la máxima de que “el que obra bien, bien le va”. Estoy cierto, como jamás lo había estado, que te espera con gran provenir. No lo dudes. Y cuando suceda, no te olvides que te lo dijo tu viejo.&lt;br /&gt;Ya  soy hombre grande, bien lo sabes. Mis huesos rechinan, pero mi mente está despierta y mi corazón de león aún ruge y reclama más vida.&lt;br /&gt;Ahora tengo la preciosa oportunidad de dejarte este legado, de mi puño y letra, en donde te heredo mi único tesoro: mi amor inmortal. Porque bien sé y que Dios me perdone, que dondequiera  que viaje mi alma siempre estará cuidándote, arropándote, como cuando eras mi niña y se mantendrá en constante vigila durante tu progreso como ser humano.&lt;br /&gt;Hoy eres toda una mujer y una madre ejemplar.  En tu yo interno, en diálogo con tu alma, ahora comprendes lo difícil que es educar a los hijos; proporcionarles los principios básicos de una vida recta, honesta, productiva.  Quizá sus caprichos o travesuras ya te empiezan a sacar canas y te  hierve el estómago cuando les aplicas un castigo.&lt;br /&gt; Sin embargo, ese es el rol que en ocasiones veces tenemos que desempeñar. Educar no es cosa fácil. Nadie nos enseña cómo hacerlo. Se aprende en el camino  sin cargar culpas ajenas cuando obras de buena fe. Sin embargo, el gusanillo de la conciencia nos interroga si obramos bien o mal. El secreto es balancear ambas actitudes, porque la una va amarrada a la otra. Si actúas con justicia no hay espacio para el remordimiento. Y un día, llegará la recompensa…porque siempre llega.&lt;br /&gt;Ahora soy un hombre viejo, pero pleno de orgullo de tener una hija ejemplar como tú. Al verte feliz, amorosa, celosa de tu hogar, honrada, responsable,  amante de tu esposo, incansable en perseguir las metas que te has propuesto, doy gracias al cielo.&lt;br /&gt;Todo en esta vida, mi amor, se resume en una palabra: actitud.&lt;br /&gt;Mi cuerpo se encorva, pero no la voluntad de vivir. Es una llama que no se extingue porque aún me siento joven y con un inmenso gozo por la vida. No te preocupes por mí hija adorada,  porque bien sabes que rechazo la derrota. Sólo Dios dirá la última palabra…&lt;br /&gt;Impaciente, aguardo el día de que nuestras miradas otra vez se encuentren y, por favor, no digas nada si ves que se me escapa. una lágrima…&lt;br /&gt;Tu padre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-7385750800339512763?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/7385750800339512763/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=7385750800339512763' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/7385750800339512763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/7385750800339512763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/03/carta-mi-hija.html' title='CARTA A MI HIJA'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-4960061374735354650</id><published>2009-03-06T16:28:00.000-08:00</published><updated>2009-03-06T16:29:13.949-08:00</updated><title type='text'>NUBARRONES NEGROS</title><content type='html'>NUBARRONES NEGROS&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo entero es rehén de la debacle financiera.&lt;br /&gt;Analistas reconocen que la crisis económica que vio la luz a fines del 2008, ha emergido despiadada en el primer trimestre del presente año y auguran que, si nos va bien, se darán conatos de recuperación hasta diciembre próximo.&lt;br /&gt;Tal se puede reafirmar, amigo mío, después de resumir  la información que acapara los titulares de  la prensa, radio y televisión, que por su obvia naturaleza provoca incertidumbre, preocupación y una  buena dosis de angustia. La época en la cual pastaban tranquilas las vacas gordas, ha concluido.&lt;br /&gt;Así pues, día a día nos ametrallan malas noticias. Veamos:&lt;br /&gt;“Depresión bursátil; el mercado retrocede antes los temores de que se agudice la crisis global”. “Se desploma el índice de confianza del consumidor”. “El Down Jones en la montaña rusa”. “Subasta de dólares para dar certidumbre a las operaciones financieras”. “Revelaciones de estafas en Wall Street”. “Más de cinco millones de trabajadores desempleados”. “Caen acciones de Citigroup, la otrora entidad financiera más grande del mundo”. “Se pierden utilidades; 32.5% en los bancos”. “Preocupante aumento de la cartera vencida”. “La Bolsa de Nueva York cae a su índice más bajo”. “Se elevan las tasas de desempleo”. “Paros nacionales de trabajadores”. “Galopante carestía en productos básicos”. “Demanda generalizada de alza de salarios”. “El dólar se encarece; el euro le gana”. “Estampida de precios a la alza”. “Proliferación de la delincuencia organizada; aumentan los secuestros, y las ejecuciones”. “Funcionarios corruptos de cuello blanco, desenmascarados”. “Danza de millones de dólares para frenar especulaciones”. “La industria automotriz en riesgo; demanda rescate financiero”.&lt;br /&gt;Y apenas es el principio…&lt;br /&gt;¡Sólo falta que el cielo nos caiga encima…!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-4960061374735354650?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/4960061374735354650/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=4960061374735354650' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4960061374735354650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4960061374735354650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/03/nubarrones-negros.html' title='NUBARRONES NEGROS'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-3729567403952357181</id><published>2009-02-24T15:46:00.000-08:00</published><updated>2009-02-24T15:47:06.778-08:00</updated><title type='text'>LOS FATAMAS</title><content type='html'>LOS FANTASMAS&gt;&gt; Por José Dávila A.&gt;&gt;&gt; Sí, era un payaso, un payaso joven...&gt;&gt; Se disfrazaba con una peluca de largos rizos rojos. Su cara estaba&gt; pintada de blanco con la clásica nariz de bola roja; gruesas cejasde&gt; color negro, círculos azulados en las mejillas, y una boca negra y&gt; amarilla dibujándole una colosal sonrisa de oreja a oreja. Vestíaun&gt; saco holgado de cuadros morados y blancos; camisa rosa con lunares&gt; morados y corbatín de moño de seda rojo; un pantalón verde conrayas&gt; naranjas, zancón y con cintura suelta enganchada de tirantesnegros;&gt; un par de zapatos blancos de voluminosa puntera rojinegra,idénticos&gt; a los que usaba su tío Ignacio en el circo de arrabal.&gt;&gt; Cuando se prendía la luz roja del semáforo, él se aparecía frente a&gt; los coches. Rápido, con saltos grotescos, intentaba capturar la&gt; atención de los malhumorados automovilistas.&gt;&gt; Bajo aquella atrevida indumentaria se escondía un cuerpo fuerte,&gt; duro, atlético. Torso expandido, cuello de tronco, brazos de hierroy&gt; piernas que eran dos columnas de granito. Cuando en el gimnasio se&gt; ejercitaba frente al espejo, los músculos le brincaban conasombrosa&gt; facilidad a lo largo y ancho de toda su humanidad. Largas horas, el&gt; payaso, le dedicaba al levantamiento de pesas.&gt;&gt; En el barrio de Nativitas le apodaban "El Monstruo" y en la casalo&gt; llamaban Luis Ángel. Hijo único, de 21 años de edad, luego de&gt; reprobar la escuela preparatoria, se negó a seguir estudiando y se&gt; convirtió aprendiz de mecánica en el pequeño taller de coches que&gt; tenía su padre. Sin embargo, según él, se preparaba para ser galánde&gt; cine. Las tareas automotrices las compaginaba con las visitas al&gt; gimnasio, en donde hacía cuerpo para lucir bien en la pantalla. Sin&gt; embargo, el sueldo de principiante era bajo y la jornada agotadora.&gt; Pronto se hartó de hacer "talachas".&gt;&gt; –Estudias o trabajas. ¡En esta casa no quiero vagos! –advirtió&gt; tajante el padre.&gt;&gt; –Pues ni lo uno ni lo otro –respondió mandón el hijo y agarrócamino&gt; para los estudios de cine, convencido de trabajar en la primera&gt; película que le propusieran.&gt;&gt; Luego de largos meses de desilusión y fracaso en el mundo&gt; cinematográfico, su presentación artística fue en la esquina de&gt; Puente de Alvarado y Guerrero, céntrico y conflictivo crucero vialen&gt; donde se le escapaba la existencia.&gt;&gt; Lanzando pelotitas al aire, haciendo magia con un viejo sombrero de&gt; fieltro gris, y desapareciendo el as de espadas bajo el sobaco, sin&gt; saberlo, empezó a conformarse, a perderse todos los días en oleadas&gt; de automóviles y transeúntes estresados.&gt;&gt; Nubes de humo, calores asfixiantes y olores podridos, le envolvían.&gt; Entre gritos, maldiciones y bocinazos, extraviaba la identidad. En&gt; cada alto del semáforo, ofrecía su actuación, plana y breve.&gt;&gt; Nadie le aplaudía ni se reía; menos aún, le veía de verdad. Luis&gt; Ángel era un fantasma en un escenario gris, cruento y mundano. Sin&gt; embargo, luego de tres o cuatro horas de tráfago, alcanzaba areunir&gt; algunos pesos.&gt;&gt; Después de todo a Luis Ángel no le iba tan mal: no madrugaba, no&gt; cambiaba mofles ni parchaba llantas; no checaba tarjeta, no tenía&gt; jefe ni pagaba impuestos al fisco. Feliz de la vida, cumplido el&gt; horario, se iba al gimnasio a pulir figura, a forjar volumen, sin&gt; importarle que doña Meche, la cocinera de la fonda de don Erasto,&gt; diario le echara en cara:&gt;&gt; -Vergüenza te debía de dar Luis Ángel: ¡tan joven y aventando&gt; pelotitas en la esquina! Prefieres hacerla de cirquero que buscarte&gt; un trabajo de verdad. ¿De qué te sirve lo garrudo?&gt;&gt; -Usted no sabe nada doña Meche, ya está antigua –respondía&gt; indiferente el payaso.&gt;&gt; En la esquina opuesta, en el jardín de San Fernando, todas las&gt; mañanas tres mujeres otomíes, bajo la sombra de un árbol, sesentaban&gt; a platicar, a coser muñecas de trapo, a ver pasar el día, y a comer&gt; pedazos de zanahorias tiernas. Marcaban su territorio con bolsas de&gt; ropa vieja, pedazos de pan duro, cacharros de cocina, mamilas,&gt; sonajas, y juguetes rotos para entretener a la chamacada.&gt;&gt; Sin preocupación, la vida les pasaba por encima. De la primera&gt; indígena, un bebé mamaba de un seno agotado; de la segunda, un&gt; chiquillo sucio y moquiento dormía sobre el faldón; de la tercera,&gt; dos de sus chamacos culebreaban entre los automóviles.&gt;&gt; El mayor, acaso siete años de edad, como robotito, pedía para una&gt; torta. La menor, una niña de escasos cinco años, con el moco defuera&gt; y un pedacito de franela, tan pequeño como su corazón, simulaba&gt; limpiar el espejo lateral de los coches y pedía para el refresco.&gt;&gt; Ellos también eran fantasmas de la gran ciudad; fantasmas con la&gt; niñez robada, con la identidad perdida y la ilusión secuestrada.Era&gt; difícil atenderles y fácil negarles la caridad.&gt;&gt; En tanto, al otro lado del crucero, el joven payaso se echaba los&gt; pesos a la bolsa.&gt;&gt; Cansado de limosnear en vano, el chiquillo tomó de la mano a la&gt; hermana y la llevó bajo la fronda del árbol. Buscó rápido en una de&gt; las bolsas y sacó un cartoncito con pastillas de pintura de agua.&gt; Seguro de sí, primero escupió sobre la roja, luego sobre la negra,y&gt; después sobre la blanca, la amarilla y la azul. A continuación tomó&gt; un pincel mocho, para restregarlo en las pastillas hasta sacarcolor.&gt; Se acercó al rostro de la niña y le empezó a pintar: las cejas&gt; negras, la nariz y los cachetes rojos y la boca azul, blanca y&gt; amarilla.&gt;&gt; -¿Pa' qué me pintas?–preguntó.&gt;&gt; Señalando al payaso, le respondió: "Pa' que de grande seas como ély&gt; ganes mucho dinero...".&gt;&gt; Luego, teniendo por espejo la ventanilla de un automóvil, éltambién&gt; se pintó las cejas negras, la nariz y los cachetes rojos, y la boca&gt; azul, blanca y amarilla.&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-3729567403952357181?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/3729567403952357181/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=3729567403952357181' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/3729567403952357181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/3729567403952357181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/02/los-fatamas.html' title='LOS FATAMAS'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-4312924208364643164</id><published>2009-02-09T16:33:00.000-08:00</published><updated>2009-02-09T16:34:19.493-08:00</updated><title type='text'>MEMORIAS DEL PASADO</title><content type='html'>MEMORIAS DEL PASADO&lt;br /&gt;Por José Dávila Arellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi casa no hay televisión, ni control remoto. Tampoco X Box, ni computadora y por consecuencia imposible soñar con internet.  De igual manera se carece de un iPod, consola de “cidis”, celular, cámara digital, y mucho menos un  Home Theather.&lt;br /&gt;Nada de  nada. Vaya, ni siquiera un triste teléfono de mesa. Sin embargo, se vive bien…&lt;br /&gt;Sólo existe un radio sobre una mesita de la recámara. Es un radio austero: un cajón de madera barnizada, una bocina oculta tras una tela de terciopelo carmesí, de pequeño cuadrante y dos perillas: una para calibrar el sonido y la otra  para controlar el dial que sintoniza  tan sólo tres estaciones radiofónicas.&lt;br /&gt;Son tiempos tranquilos, tiempos en que las horas discurren lento.  Tiempos en los que se prevalece un cielo azul inmaculado, tiempos en donde se convive con respeto y decencia; tiempos en que se puede jugar en la calle o caminar a altas horas de noche sin temor alguno. Tiempos sin presiones, ni premuras ni depresiones ni calamidades ni amenazas ni secuestros o ejecuciones.&lt;br /&gt;El aparato es un lujo que se permitió mi padre con dos propósitos: tener acceso a las noticias y como vínculo de unión familiar entorno a una programación que se concentra la mayor parte del día en escuchar música clásica y por la noche, programas de acción y de miedo.&lt;br /&gt;Mi hermano y yo, por supuesto que nos abstenemos de prenderlo durante el día: la música de “buen gusto”...aburre. Sin embargo, por la noche, ya en cama, las circunstancias son diferentes.&lt;br /&gt;¿Los  programas preferidos?: las aventuras de Carlos Lacroix y su secretaria Margot, mujer de hierro que siempre  obedece el mandato de su jefe  investigador. “¡Dispara, Margot, dispara!” Y dispara sin perder tino. ¡Qué maravilla!&lt;br /&gt;Cosa distinta resulta escuchar las narraciones de miedo del “Monje Loco” o “La Momia”: siniestros relatos  con fondo de impactante música de órgano, aullidos de lobo, risas cavernosas y un chirriante arrastrar de cadenas, que nos hace temblar  debajo de las cobijas, pero con la oreja siempre atenta al desenlace de la historia.&lt;br /&gt;Época del despertar a la vida y poner los ojos en las niñas quinceañeras con faldas hasta los tobillos. Días inciertos que hacen latir fuerte el corazón y provocan relámpagos de intranquilidad. Miradas desmayadas que se evaden cuando topan con la jovencita que ya nos roba el sueño. Pánico de tocar su mano y fugaz placer cuando tímido le tomas por el  brazo para atravesar la calle.  El contacto de su tersa piel, estremece y deseas que perdure para siempre. ¿Declararle tu amor? ¡Imposible! La simple idea aterra, porque no sabes cómo empezar cuando la boca se seca atenazada por los nervios. Entonces, cómplices los dos, inician un secreto intercambio epistolar a través de una tercera persona.&lt;br /&gt;Amores platónicos, amores escondidos, amores que duelen. Dudas que asaltan y maniatan sentimientos en flor. Y ella también es presa de la inquietud, de revelar su impaciencia. La sola idea espanta…&lt;br /&gt;Armarte de valor, cuesta mucho trabajo. La sombra del rechazo amordaza y te prometes  en vano que le declararás tu amor al día siguiente. Y cuando llega la hora de la verdad, retrocedes y postergas. Y así pasan los días, las semanas, hasta que por fin, tartamudeando confiesas y temes la respuesta. &lt;br /&gt;Una tímida aceptación te sorprende, te hace volar a las nubes y te dispara el insomnio al pensar en darle el primer beso. Ella, nerviosa, lo desea y aguarda. “¿Cuándo, cuándo será?”, se preguntan los dos en silencio. “¿Acaso pecaremos?”&lt;br /&gt;Es el hombre quien debe tomar la iniciativa, la mujer ¡nunca!&lt;br /&gt;¿Cómo resolver el problema? Se requiere una buena dosis de valor. Decisión es lo que falta.&lt;br /&gt;Al fin encuentras una solución: pedírselo por escrito. Retorno a los recados secretos. Ella lo abre y lee. Se ruboriza y con la mirada clavada en el suelo, acepta.&lt;br /&gt;Tímido te acercas; ella cierra los ojos, levanta el rostro y abre sus delicados labios. El primer beso lo consumas…en su mejilla.&lt;br /&gt;Son tiempos tranquilos, tiempos en que las horas discurren lento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-4312924208364643164?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/4312924208364643164/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=4312924208364643164' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4312924208364643164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4312924208364643164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/02/memorias-del-pasado.html' title='MEMORIAS DEL PASADO'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-1703706007811648166</id><published>2009-02-07T11:03:00.000-08:00</published><updated>2009-02-07T11:04:21.503-08:00</updated><title type='text'>EL TRITURADOR</title><content type='html'>EL TRITURADOR&lt;br /&gt;Por José Dávila Arellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calles sucias y oscuras de barriada olvidada, tan olvidada que ya nadie se acuerda de su nombre cuando en el pasado fue una prometedora unidad habitacional.&lt;br /&gt;Casas arrumbadas, abandonadas. Muros oscuros y carcomidos. Ventanas ciegas, lúgubres. Techos vencidos. Sin embargo, aún hay quien sin horizonte alguno, habita en algunas de ellas. Son los miserables, los apátridas.  En conjunto, semejan fantasmas mudos, doblegados, que deambulan y se dispersan al amanecer de cada día, para retornar como sombras al anochecer y  arrinconarse en el silencio de su miseria.&lt;br /&gt;Después de medianoche  es común la presencia de una camioneta negra.  Misteriosa, siempre rueda lento. Transita por las mismas cuadras y dobla en las mismas esquinas, sin perder rumbo, hasta esfumarse en la oscuridad de un callejón. Antes de las primeras luces del alba, retorna por la misma ruta. Rodar lento  envuelto en un velo siniestro.&lt;br /&gt;Tal presencia intimida y nadie se aventura a cuestionar  su origen y destino. Quienes conocen el motivo tampoco se atreven a develarlo. La vida les va en ello. En el ambiente se respira un aire de aprensión, de advertencia, de maldad.&lt;br /&gt;En su interior siempre viajan cuatro personas. Los vidrios polarizados impiden vislumbrar  las facciones de sus rostros. No hablan. Sólo miran al frente. Al llegar a su objetivo, bajan rápido, abren la cajuela, sacan un bulto que semeja  un ser humano; no es en sí un ser humano: es un cadáver. Insensibles, penetran en una casa con portón de madera y remaches de fierro. Desaparecen  en cuestión de segundos. A simple vista no es difícil adivinar que están perfectamente entrenados para cumplir su misión con limpieza, sin tropiezo alguno. Minutos después, reaparecen en la calle, abordan el vehículo y se retiran sin premura alguna. Son integrantes de un cartel de narcotraficantes.&lt;br /&gt;Así, todos los días, semanas, meses, años quizá…&lt;br /&gt;En la misteriosa vivienda se aloja un hombre maduro. Rostro duro, insensible. Mirada torva, intimidatoria. Se le conoce con el apodo de “El Triturador”; se dedica a desintegrar cuerpos humanos. Él no hace preguntas. No le interesa saber quién es la nueva víctima, en qué laboraba, el por qué lo asesinaron, ni tampoco si era rico pobre, soltero o casado. Simplemente cumple con su tarea.  A cambio recibe una sustanciosa mesada.&lt;br /&gt;En un barril hierve agua y la mezcla con dos  o tres costales de sosa cáustica. La fórmula depende de la masa corporal del “encargo”. Previsor a la agresiva contaminación ambiental, se protege el rostro con una máscara, el cuerpo con un grueso mandil y las manos con guantes  de asbesto. Su aspecto se torna aún más diabólico.&lt;br /&gt;Cuando la mezcolanza  está lista, es el momento de vaciar en su interior al candidato en turno. ¿Él tiempo de cocción?: promedio de ocho horas. Dantesco espectáculo resulta presenciar cómo se zarandea el cuerpo; escenas escalofriantes que sólo un desequilibrado mental puede atestiguar. Finalmente todo queda reducido  a una especie de revoltijo lechoso. ¿Los únicos residuos? Acaso dientes postizos y  uñas de manos o pies, restos que rociará con gasolina y les prenderá fuego..&lt;br /&gt;Vanidoso de su tarea, sin temor a ser descubierto, lleva un registro puntual de su “profesión”: una bitácora que rebasa  ¡tres centenas de cadáveres!&lt;br /&gt;Quizá podría pensarse que es una locura poseer una prueba contundente del perverso proceder. Sin embargo, avieso, el Triturador sabe perfectamente que no se le puede acusar de asesinato o cómplice del mismo. Legalmente, disolver cuerpos humanos no es delito grave…&lt;br /&gt;Al respecto, reflexiona con sangre fría: “¿Acaso en los panteones no existen crematorios?”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-1703706007811648166?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/1703706007811648166/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=1703706007811648166' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/1703706007811648166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/1703706007811648166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/02/el-triturador.html' title='EL TRITURADOR'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-1537703890854432962</id><published>2009-01-29T10:40:00.001-08:00</published><updated>2009-01-29T10:40:59.031-08:00</updated><title type='text'>EL ABUELO</title><content type='html'>EL ABUELO.&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ya es un hombre entrado en años”, propone con sutileza el manual de las buenas costumbres, para no recurrir a la palabra ¡anciano!&lt;br /&gt;En efecto, es un anciano pero no viejo. Como dicen en el  rancho, “un viejo correoso”.  Cierto, ya se encorva y le rechinan las coyunturas, pero se conserva bien: mentalmente lúcido,  peina demasiadas canas, hace su vida independiente y  se las averigua solo, porque vive solo.&lt;br /&gt;Así lo desea, aunque en muchas ocasiones la soledad le abruma. Entonces vive de los buenos recuerdos que le han regalado sus cuatro hijos y 16 nietos.&lt;br /&gt;En días pasados cumplió 75 años bien vividos.  Así lo considera cuando la nostalgia le hace voltear al pasado. Por supuesto que enfrentó malos momentos, pero el fiel de la balanza se inclina con mucho a una existencia que le regaló grandes satisfacciones.&lt;br /&gt;En uno de estos momentos de reflexión, que inusitadamente se presentan y provocan dudas sobre el  proceder a lo largo de  la  vida, le fue entregado en su hogar un sobre de mensajería. En su interior se encontró con una gran sorpresa: se trataba de una cartulina multicolor con motivos festivos y en donde siete de sus nietos que viven en la gran ciudad de México y que tenía largo tiempo de no visitarlos,  escribían  de su puño y letra un mensaje de felicitación.&lt;br /&gt;Así pues empezó  a leer por orden de nacimiento. Desde la nieta  mayor, hasta el nieto menor:&lt;br /&gt;“¡Feliz cumpleaños! ¿Qué te parece un año más de vida? ¡Qué emoción! Va ser otro año de  aventuras y nuevas experiencias. Te deseo lo mejor y que te la pases increíble. Nunca dejes de sonreír y dar las gracias por todo lo que tenemos, Te quiero mucho. Te mando un abrazo y un beso”&lt;br /&gt;“Abuelito Pepe: ¡Feliz cumpleaños abuelito!  Muchísimas felicidades; te deseo mucha salud y  ¡te quiero mucho! Un abrazo”.&lt;br /&gt;“¡Abuelito: ¡Feliz cumpleaños! ¡Wow! Que te la pases muy “padre” y te deseo lo mejor para este año: salud, amor, cariño, etc. Todas esas cualidades que ya las tienes, que las refuerces más. Pásatela increíble. ¡A todo dar! Ja, ja,ja. Te quiero muchísimo”.&lt;br /&gt;“¡Qué tal abuelito? ¿Si adivinas quién soy? Te voy a tocar las “mañanitas” con mi violín, cuando vaya para allá a visitarte. Te deseo un feliz cumpleaños”.&lt;br /&gt;“¡Felicidades abuelito! Espero que sigas así. Que te vaya muy bien en tu fiesta. Felices 75. ¿Quién crees que soy?”&lt;br /&gt;“Felicidades, muchas felicidades abuelito”.&lt;br /&gt;Y finalmente, un remate que le dejó con un nudo en la garganta y provocó que una lágrima corriera por su rostro.&lt;br /&gt; “Felicidades abuelito ¿Cuántos años cumpliste? Espero que no te mueras…”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-1537703890854432962?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/1537703890854432962/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=1537703890854432962' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/1537703890854432962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/1537703890854432962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/01/el-abuelo.html' title='EL ABUELO'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-4035132600950471897</id><published>2009-01-21T17:27:00.001-08:00</published><updated>2009-01-21T17:27:59.115-08:00</updated><title type='text'>EL CERRO PELÓN</title><content type='html'>EL CERRO PELÓN&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abuelo Matías, patriarca del pueblo “Los Encinos”, sentenció: “Fue un diluvio despiadado como en  el día del señor San Francisco  en 1897. Igual de endiablado el maldito,  Parecía enfermo de corajina que deseaba acabar con todo…y así lo hizo”. &lt;br /&gt;Antes del desastre, en  las boscosas  faldas del “Cerro Pelón”   había florecido una industriosa comunidad que dependía de tres aserraderos para su  subsistencia. A lo largo de cada nuevo día no se paraba de talar árboles y los retoños, como por obra de magia, volvían a renacer y en pocos tiempo alcanzaban otra su vez su enorme estatura.&lt;br /&gt;Los primeros leñadores que se asentaron en el boscaje, pronto descubrieron tan increíble prodigio  Lo consideraban un don que el cielo les regalaba y todos los domingos le daban  gracias al Altísimo&lt;br /&gt;Era un fenómeno inusual para el cual no existía respuesta. Sin embargo, si el monte era tan pródigo ¿por qué fue bautizado como el “Cerro Pelón? La razón era muy sencilla. Su morro estaba tan rasurado como la cabeza de un monje.&lt;br /&gt;El milagro pronto  se difundió y los caseríos desperdigados en la región quedaron abandonados, convirtiéndose en  pueblos fantasmas.  Quienes moraban  en ellos emigraron al imponente macizo en busca de fortuna, convirtiéndose en una plaga que tiraba árboles por doquier.&lt;br /&gt;Ante la diaria peregrinación de hombres hambrientos de abandonar la pobreza, los primeros colonos en arraigarse llegaron a la conclusión que debían evitar que la muchedumbre terminara por colmar hasta la más pequeña brecha. Por lo tanto se formó un consejo de leñadores que organizaron brigadas armadas para impedir el arribo de nuevos colonizadores que amenazaban con acabar con la abundancia que brindaban los generosos bosques.&lt;br /&gt;Las amenazantes bocas de las escopetas de doble cañón y las pistolas prestas para abrir fuego a quien osara romper el cerco de seguridad, intimidó a los lugareños, quienes regresaron a sus hogares rumiando su amargura consciente de ser víctimas de un acto de injusticia.&lt;br /&gt;Los colonos del Cerro Pelón, dueños absolutos de un tesoro sin igual, no deseaban compartir la fortuna con la que habían topado. De esta manera, aserraban por secciones y diariamente salían al mercado carretadas de grandes tablones.&lt;br /&gt;La tala se trabajaba ladera tras ladera. Al concluir con la primera, se continuaba con la segunda y la tercera en forma de círculo; mientras, atrás ya crecían los nuevos arbustos que pronto se convertirían en adultos aptos para el filo de las hachas. Así pues, la madera nunca se acababa, convirtiéndose en una infinita fuente de riqueza.&lt;br /&gt;Sin embargo, el ecosistema no estaba de acuerdo; su presencia era para que todo mundo lo disfrutara y no se convirtiera en rehén de un puñado de taladores que incluso estaba dispuesto a matar quien enfrentara el  cinturón armado que se había establecido. De esta manera, empezó a regatear sus dones. Los árboles que eran talados indiscriminadamente ya no volvían a renacer. La  desaparición de lo que se consideraba un regalo de Dios, no fue obstáculo para el afán de enriquecimiento que nublaba la razón humana e impulsaba  a proseguir devastando los bosques.&lt;br /&gt; Pronto recibirían un inesperado castigo.&lt;br /&gt;Fue una noche tormentosa de las que ya no se tenía  recuerdo…Llovió  sin conceder descanso. .El cielo estaba furioso y liberaba su cólera. Un chaparrón azotaba al Cerro Pelón  La población, con el miedo en el alma,  aguantaba  en sus casas. Entonces no valía plegaria que existiera.&lt;br /&gt;-La verdad no tuvo misericordia  de Dios -advirtió  el viejo Matías, al tiempo que  con los dedos de su mano derecha  hacía la señal de la cruz  y se santiguaba  empezando por la frente y proseguía en orden descendente  por la nariz, ambos lados  de la boca, la barbilla y finalmente el pecho. Aseguraba que el implacable temporal era otro  diluvio universal: “Llueve que llueve, tanto así,  que no se veía para arriba. Entonces empezó todo: se hizo un silencio mortal y la montaña empezó a temblar. Después,  muy despacio, sin asomo de prisa, lentamente se fue hundiendo como si se la tragara un pantano, arrastrando consigo casas y colonos. No existía salvación para nadie. No había por dónde escapar”.&lt;br /&gt;El anciano hizo una pausa y después con el susto en la boca, expresó: “Fue horrible, señor. El Cerro Pelón se hundía y se hundía despacio, muy despacio, como si no tuviera prisa y alargara la agonía de quienes no supieron compartir su riqueza. Por dondequiera se escuchan lamentos de terror y suplica, En tanto, seguía hundiéndose hasta desaparecer  de la faz de la tierra, dejando tras de sí  un tenebroso aullido de agonía. Entonces dejó de llover…&lt;br /&gt;Al siguiente amanecer no se encontró ni huella de él. Sólo una  desolada llanura.&lt;br /&gt;-¿Qué cómo me salvé de morir sepultado? Ay, señor; por fortuna soy tan viejo que no puedo  levantar ni pico ni hacha. ¿Entonces para qué  iba a subir al Cerro Pelón? Pero de algo sí estoy cierto: soy  el único que vio como se hundió y que tarde o temprano, la tierra también me tragará. Lo sé. Soy el único que falta…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-4035132600950471897?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/4035132600950471897/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=4035132600950471897' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4035132600950471897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4035132600950471897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/01/el-cerro-peln.html' title='EL CERRO PELÓN'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-184193834985678995</id><published>2009-01-20T17:07:00.000-08:00</published><updated>2009-01-20T17:08:11.916-08:00</updated><title type='text'>LA RECESIÓN ECONÓMICA</title><content type='html'>LA RECESIÓN ECONÓMICA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por José Dávila A&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que en el  recién finado año 2008, políticos, economistas, videntes, agoreros, pregoneros, adivinos, hechiceros, incluyendo  el socorrido gremio de los brujos, han recurrido  a la palabrita “blindar” en un intento por proporcionar seguridad  a la ciudadanía  ante los pronósticos de que el recién nacido 2009  será un año en  extremo difícil, nuestro héroe, Filomeno Poca Suerte, decidió “blindarse” contra las negativas repercusiones de una inminente recesión económica.&lt;br /&gt;Y decidió “blindarse” porque la  famosa palabrita le hizo gracia al ponerse  de moda en todos los círculos  oficiales, políticos, sociales y medios de comunicación. Sin embargo, ¿por dónde  empezar?  Inquieto, Filomeno al no  comprender a ciencia cierta el significado del vocablo, decidió indagar en el diccionario:&lt;br /&gt;“Blindar: acorazar y proteger con planchas de diversos materiales contra agentes exteriores como proyectiles, radiaciones, etc.”&lt;br /&gt;-Ahora empiezo a entender –razonó con admirable intuición. Sin embargo, decidió investigar aún más:&lt;br /&gt;“Blindaje: revestir con chapas metálicas de protección: blindar un carro de combate”.&lt;br /&gt;-¡Como los taques  Sherman M4 que invaden la franja Gaza! –exclamó Poca Suerte.&lt;br /&gt;De esta manera, empezó a percibir que los bancos mercantiles, para impedir una estampida de recursos económicos por parte de sus cuentahabientes, aseguraron estar “blindados” contra cualquier emergencia que pudiese presentarse en el futuro.  Así pues, las inversiones de su membrecía  estaban “amuralladas” y no corrían ningún riesgo.&lt;br /&gt;-Buena decisión –aprobó no sin cierto regodeo.&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, el gobierno, en voz de su presidente en turno, aseguraba estar “blindado”   para que no sufriese menoscabo la economía nacional.&lt;br /&gt;-Entonces no hay nada que temer –dedujo con admirable convicción.&lt;br /&gt;A la par, la  élite empresarial, a través de su vocero oficial, hacía alarde de estar “blindada” desde el año pasado por aquellos de las “condenadas moscas”. Sin embargo,  se sabía tras bambalinas que ya habían puesto a buen resguardo su riqueza  patrimonial, obviamente, “blindada”.&lt;br /&gt;-Más vale prevenir que lamentar –afirmó “Fili”, como le decían de cariño en casa.&lt;br /&gt;Por supuesto, las Cámaras de Comercio también habían saltado a la palestra  publicando grandes desplegados en los medios impresos, informando que su “blindaje” a favor de sus distinguidos socios, estaba protegido a prueba de indeseables  vaivenes de la veleidosa moneda nacional.&lt;br /&gt;-Más vale pájaro en mano que ciento volando- comprendió de inmediato.&lt;br /&gt;Más tarde, tras una reunión de la Confederación de Cámaras Industriales, se advirtió que para enfrentar la tormenta económica que se avecinaba, habían decidido adoptar urgentes ajustes relacionadas con paros técnicos, disminución de jornadas laborables, despido de personal, austeridad administrativa,  programas para recortar egresos y cancelación de prestaciones laborales. Sin embargo, no se informó que ya ascendía a 400 mil los desempleados.&lt;br /&gt;-¡Ay  que “jijos” de su blindada maternidad! –reprobó molesto.&lt;br /&gt;Por supuesto que, aprovechando la oportunidad, surgió una innovador instituto: “Servicios de Blindaje a Ejecutivos”, con base en un intensivo asesoramiento, incluyendo a sus agentes de seguridad privada y  escoltas para esposas afligidas.&lt;br /&gt;-¡Claro! No podían faltan los oportunistas –reflexionó  Fili con enojo.&lt;br /&gt;Sin embargo, la clase media y los estratos más paupérrimos de la población, no estaban “blindados” en contra de una ola especulativa mercantil y la devaluación de la moneda que se desató en aras de una recesión que  llegó del exterior.&lt;br /&gt;-Por vez primera ahora no fue culpa del gobierno –reflexionó  a manera de consuelo.&lt;br /&gt;Ya no quiso indagar más. Alarmado por las malas noticias, siempre previsor, Filomeno Poca Suerte, decidió “blindarse”.&lt;br /&gt;Sin dudar un segundo, almacenó víveres, agua, velas, ropa, sábanas, cobertores,  cuentos de Mafalda, veneno contra las ratas, y se dio a la tarea de “acorazar” su casa, soldando  gruesas láminas de acero en la fachada, en la barda posterior, en las ventanas del segundo piso y,  por supuesto, cubrió todo el techo.&lt;br /&gt;Su hogar era un impenetrable bunker que hubiera envidiado el mismo Hitler. El único problema es que se olvidó de las puertas.&lt;br /&gt;Ahora si existían  motivos de preocupación para “desblindarse”…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-184193834985678995?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/184193834985678995/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=184193834985678995' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/184193834985678995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/184193834985678995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/01/la-recesin-econmica.html' title='LA RECESIÓN ECONÓMICA'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-9077920243457003377</id><published>2009-01-03T00:32:00.001-08:00</published><updated>2009-01-03T00:32:57.428-08:00</updated><title type='text'>LA CONFESIÓN DE APOLONIO</title><content type='html'>LA CONFESIÓN DE APOLONIO.&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enorme nave de la iglesia estaba en silencio y sólo iluminada a intervalos por los rayos del sol del  atardecer que se colaban por  su altos ventanales. Un ejército de bancas de madera fue testigo de la presencia de un joven sacerdote con sotana negra, escapulario a la cintura y misal en mano, quien al pasar frente al altar mayor, bajó la cabeza en señal de  reverencia al Altísimo, se persignó, y prosiguió su camino hacia el confesionario en donde ceremoniosamente se encerró.&lt;br /&gt;Tras rezar un padrenuestro, descubrió el velo de la ventanilla izquierda y con voz baja, susurró: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. A continuación, expresó: “Te escucho, hijo  mío; confiesa tus pecados”.&lt;br /&gt;Fuera del confesionario,  hincado en un reclinatorio, estaba un hombre  calvo, de rostro demacrado, tupida ceja,  ojeroso, poblada barba, de  edad avanzada y ciertamente decaído.&lt;br /&gt;-Me llamo Apolonio, padre, pero de cariño me dicen “Apo” –advirtió arrastrando una voz cascada.&lt;br /&gt;-¿Qué puedo hacer por ti, Apolonio?&lt;br /&gt;-Aquí en confianza, mejor dígame “Apo”, es más fácil y familiar.&lt;br /&gt;-Está bien Apo, siempre es bueno confesarse cuando empieza un nuevo año.&lt;br /&gt;-¿Cómo? Este…bueno…no sé…yo sólo venía a…&lt;br /&gt;-No te avergüences, hijo mío. Comprendo, anda, te escucho- insistió el confesor.&lt;br /&gt;-Apo, padre, Apo.&lt;br /&gt;-Está bien Apo, dime tus pecados -apresuró el religioso.&lt;br /&gt;- Es que ya estoy tan viejo que ya ni me acuerdo qué debo confesar…&lt;br /&gt;- Tus pecados, hijo; abre tu corazón a Dios y confiesa tus tormentos.&lt;br /&gt;-¿Tormentos?  ¿Cuáles tormentos? No me asuste padre. &lt;br /&gt;-Está bien, Apo, está bien. Me refiero a tus faltas.&lt;br /&gt;-¿Pues ya cuales padre?  Nomás dígame a los 79 años de años ¿qué puedo confesar…?&lt;br /&gt;-Algo que te atormente y quieras arrepentirte.&lt;br /&gt;-Viera que no, padrecito. Nunca me he visto en la hoguera del martirio –aseguró Apo.&lt;br /&gt;-Vamos, vamos. ¡De algo podrás acordarte! -.empezó a desesperar el eclesiástico- ¡De algo tendrás que arrepentirte!&lt;br /&gt;- Pues sí, ¿pero como de qué…? –ahora si confesó ignorancia el anciano.&lt;br /&gt;--No lo sé, tú mejor que  nadie lo sabrá.&lt;br /&gt;-Bueno, pues veo la televisión.&lt;br /&gt;-Todos vemos la televisión, hijo mío; eso no es pecado- aceptó el padre en tono conciliador.&lt;br /&gt;-¿Hasta las telenovelas?&lt;br /&gt;-Bueno…pues sí.&lt;br /&gt;-Entonces me confieso que se me brincan las lágrimas cuando sale en la pantalla  una mujer en  ropíta interior.&lt;br /&gt;-¡Calla! ¡Es el diablo quien guía tu conciencia!&lt;br /&gt;-¿Seguro, padre?&lt;br /&gt;-¡Segurísimo!&lt;br /&gt;-No padre, no tan sólo son las lágrimas; también el corazón se me altera como si fuera un tambor.&lt;br /&gt;-A ver, vamos por el principio: ¿Estas casado?&lt;br /&gt;-Lo  estuve, padrecito. Creo que  con siete mujeres.&lt;br /&gt;-¡Siete veces!  ¿Esposas o amantes?&lt;br /&gt;-No padre, se lo juró, no fueron amantes.&lt;br /&gt;-¿Entonces no vivías en amasiato?&lt;br /&gt;-Tampoco, padrecito, por éstas que no –confirmó Apo&lt;br /&gt;-Pues no te entiendo…&lt;br /&gt;-Estuve casado siete veces con todas de la ley; se lo prometo –acentuó  con vehemencia el viejo haciendo con la mano derecha la señal de la cruz y besándola con vehemencia.&lt;br /&gt;-¿Al mismo tiempo, Apo? –exclamó con asombró el confesor.&lt;br /&gt;-¡Ni Dios los quiera, padre, me hubiera vuelto loco!&lt;br /&gt;-Perdón,  perdón, hijo mío; es que me alarmas con todo lo que dices. A ver, dime, porque hablas de que “tuviste…”&lt;br /&gt;-Porque toditas se murieron padre.&lt;br /&gt;-¿Todas se fueron al cielo?&lt;br /&gt;-A lo mejor,  padre. La verdad no lo sé, nunca las vi volar.&lt;br /&gt;-¡No seas…no seas…! Mejor, mejor prosigue.&lt;br /&gt;-Debo advertirle que todas  eran buenas personas. Creo que la primera era cuando tenía 23 años de edad. Lo que no me acuerdo es si fue Elena, Casimira, Elodia, Eduarda, Dolores o Crisanta. ¡Sí, sí…fue Crisanta!&lt;br /&gt;-¿Y de qué murieron, hijo mío? –preguntó curioso el confesor.&lt;br /&gt;-Pues a Elena la atropelló una bicicleta; Casimira se intoxicó con taco de carnitas; Elodia, se resbaló en la tina del baño; Eduarda se cayó de un balcón de tres pisos de altura, cuando regaba sus macetas Y Dolores, creo que  de mal de ojo; bueno eso me dijo la yerbera Juliana, buena mujer de de los rumbos de Río Frío, que hacía pócimas para el dolor de tripas. De las demás, la verdad que ya ni me acuerdo. Pero ha sido muy triste, padrecito, muy triste. Siempre viudo y viudo, una y otra vez...&lt;br /&gt;-Así  lo quiso el Señor –advirtió con resignación el clérigo.&lt;br /&gt;Después de un  respetuoso  minuto de silencio, se animó a preguntar: “¿Y cuántos hijos tuviste, hijo mío?”&lt;br /&gt;--Ninguno, padrecito -aseguró el  ya casi octogenario.&lt;br /&gt;-¡¿Ninguno?!&lt;br /&gt;-No hubo tiempo.&lt;br /&gt;-¿Cómo qué no hubo tiempo?&lt;br /&gt;-Pues ya sabe lo caprichosas que son las mujeres. No siempre a las primeras de cambio  encargan. La verdad que algunas me salieron “saladas” y con el resto que estaba más puesto que un tigre….pues ya era tarde&lt;br /&gt;-¿Tarde? ¿Por qué?&lt;br /&gt;-Pues, pues…cosas de la edad, Usted entiende, ¿no?: me pegó el climaterio masculino.&lt;br /&gt;-¿Climaterio masculino? No entiendo, hijo. Querrás decir andropausia&lt;br /&gt;-¡Pues eso mismo! La mera verdad que ya no podía: mi cabeza decía que si, pero, pero, lo principal decía que no.  Entonces, cuando mucho se trataba de unos besitos y ya… ¿Ahora me comprende?&lt;br /&gt;-Lástima, digo, ni modo, hijo, ni modo; así es la vida. Con el tiempo van mermando  muchas cosas. ¿Cuándo te casaste por última vez? –preguntó curioso el sacerdote.&lt;br /&gt;.Pues hora lo verá, como hace un mes.&lt;br /&gt;-¿Un mes? Entonces tienes una esposa viva.&lt;br /&gt;-No padre, tampoco; se murió de un aire en el pecho. No le digo que tengo mala suerte.&lt;br /&gt;-Olvídate de las muertitas, hijo. Dime, estoy seguro de que alguna vez has pecado de pensamiento, palabra u omisión. ¿No es así?&lt;br /&gt;- No, viera que no. Soy bien portado y mejor hablado.&lt;br /&gt;-¡Entonces que deseas confesar! – gritó con desespero el pobre párroco.&lt;br /&gt;Dudando un poco, Apo decidió decir verdad: “Es que no vine a confesarme, padre”.&lt;br /&gt;-¿Entonces?&lt;br /&gt;-Vine a pedirle me conceda una fecha para casarme otra vez, eso sí, por la santa iglesia como Dios manda…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-9077920243457003377?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/9077920243457003377/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=9077920243457003377' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/9077920243457003377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/9077920243457003377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2009/01/la-confesin-de-apolonio.html' title='LA CONFESIÓN DE APOLONIO'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-908099683621881972</id><published>2008-12-20T18:07:00.001-08:00</published><updated>2008-12-20T18:07:43.292-08:00</updated><title type='text'>TESTIMONIO DE AMOR</title><content type='html'>TESTIMONIO DE AMOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había rebasado los sesenta años de edad,  cuando murió mi madre tras una larga y penosa agonía. De ella heredé una pequeña caja de madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al observarla, caí en cuenta  que la había hecho en el taller de carpintería de la escuela secundaria; la tapa seguía chueca del lado derecho. El reencuentro, me sorprendió; me había olvidado de ella desde el mismo día en que la llevé a casa, es decir, 50 años atrás. Mi madre le había guardado toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con timidez  la abrí y en el interior encontré un increíble bagaje de recuerdos. Descubrí retratos de familia que no conocía: la imagen de mi padre cuando soltero; un joven apuesto, elegante, seguro de sí. Siempre de sombrero, sentado en la mecedora preferida, parado en la puerta de la casa, y sonriente, recargado en la portezuela de un flamante "forcito"; en el reverso, la declaración de amor a la mujer amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, apenas una jovencita, con el pelo ensortijado y una radiante sonrisa, posando alegre en un jardín, en una calle. Luego, la estampa color sepia de la boda. Tiempos de guerra cristera, tiempos de asedio y muerte, tiempos de matrimonios clandestinos. La novia, solemne, sentada con vestido blanco y gladiolos en las manos; el novio, parado, recto, de sobrio traje negro y corbata de moño. Al fondo pesados cortinajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, fotografías del orgulloso padre con el primogénito recién nacido; meciéndolo en la cuna, cargándolo y vistiéndolo amorosamente. Otras más; el hijo con pantalón corto o blanco traje de marinero. También yo -¿seis años de edad?–, en un balneario público. Entreverada, una carta fechada en la ciudad de Cuernavaca, Morelos,  el seis de febrero de l913;  el color amarillento denunciaba la vejez. De la relatoría apenas legible, descifré el párrafo final: “Tengo el honor mi Teniente Coronel de hacer a usted presentes mi subordinación y respeto. Libertad y Constitución. El Mayor Juez Instructor: Eliseo Arellano.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces lo adiviné: la firma correspondía al hombre que fue pasado por las armas zapatistas. Cuando niño, así lo escuché de boca de las tías. Eliseo Arellano era mi abuelo. ¡Por fin sabía el nombre! Un soldado orgulloso de su militancia  que combatió en la revolución. ¿Y la abuela, cómo se llamaba? No hallé posterior relación. ¿Por qué nunca habló mi madre de ellos? Jamás lo sabría...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A estas alturas, sentimientos diversos empezaron a sacudirme el alma. Otro paquete. Retratos míos de escolar y de adolescente; de estudiante y de conscripto con casco de guerra y fusil en bandolera. También de mi primer trabajo en  el aeropuerto y la primera novia; de mi casamiento y luego mis hijos. Además, un atado con listón rojo con cartas y postales que, cuando viajero, siempre le escribía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cajita, la primera pipa con la que jugué de mozalbete a ser hombre. La cazoleta guardaba un papelito bien doblado; lo extraje,  lo desdoble  y me encontré un diente de leche con un mensaje escrito: “Segundo diente de mi hijo; el primero se lo tragó”. Junto a la pipa, un puro reseco: “Este me lo regalaste al nacer tu segundo hijo”. A un lado, en una bolsita de franela, mi primer encendedor “Ronson” de gas con las iníciales grabadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Demonios! ¿Cómo es posible todo esto?, me preguntaba admirado al revivir aquellos vanos desplantes en donde, rápido, era el primero en sacar el encendedor para presumir y prender los cigarrillos de los amigos. Recriminándome me regalé una pequeña sonrisa de justificación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después siguió un mechón de pelo: “De tu segunda visita a la peluquería”. Mi primer reloj, el de carátula negra. Dos sobres del sueldo quincenal que siempre entregaba a mi madre sin abrir. ¡No puedo creerlo!, exclamé al encontrar una bolsita con canicas “que debes de repartir entre tus hijos y sobrinos.” ¡Eran mis tiritos preferidos! “Agüitas” y “ponches” multicolores con los que jugué y aposté muchas veces. ¡Dios mío! No es verdad, no puede serlo, me repetía aturdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualmente, con emoción, tropecé  con el escudo de la Secundaria, la "U" de la Universidad, y la “M” de Medicina que llevaba en el suéter azul y oro; adjunto otro recado: “Las canijas y ociosas polillas se comieron los estambres. ¿Los recuerdas? De todos modos conserva estas chacharitas que me hacían tan feliz”. Ahí también se empalmaban las boletas de calificaciones de primaria, de secundaria; las credenciales de la preparatoria, la escarapela que llevaba en la cuartelera de conscripto; un  peso de plata “el cual te dejo porque cada día subirá de valor; ya no circulará. Deseo que lo guardes y a su tiempo lo heredes a tus hijos, como un recuerdo mío”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi confusión creció al toparme con los primeros regalitos que le obsequiaba en el Día de las Madres. Olían a tiempo ido. Un corazón pirograbado en madera, una minúscula talega de percal con flores bordadas, las tarjetas dedicadas el 10 de Mayo, y algunas cartas que les escribí a  los Reyes Magos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los recuerdos me golpeaban; desordenadas imágenes se arremolinaban  y lastimaban mi alma de niño. ¡Qué años aquellos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la caja mágica, delicadamente envuelto, se agregaba el misal de la primera comunión y las estampitas conmemorativas que se acostumbraban regalar. Seguía un paquetito del que  se escaparon unas migajas: “Aquí dejo un pan bendito que conservó tu papá, como símbolo del pan diario que da el trabajo honrado; yo sé que nunca faltará en tu hogar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con manos temblorosas, pasé  lista a dos boletos de autobús de la línea “Estrella de Oro” con destino al puerto de Acapulco: Noviembre de 1955; sobre una ajada tarjeta–Amueblados Silva: cuartos ventilados, ambiente familiar y precios módicos –un apunte: “Recuerdo de los siete días más maravillosos de mi triste vida y que nunca agradeceré lo bastante a mi hijo por la  enorme felicidad que me proporcionó”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al seguir hurgando, el corazón me dio un brinco al ver un pequeño y mutilado soldado de pasta, heroico sobreviviente de las batallas infantiles. Un aviso atado a la única pierna sana, rezaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hijo mío: este no es un sólo recuerdo de tu niñez, de tu padre y una época tan bella como es la Navidad. Es también un símbolo. Observarlo: le falta un brazo, una pierna. En el rostro parece haber un gesto de dolor, y, sin embargo, sigue adelante en la lucha con valentía y determinación. No olvides que son los defectos del alma y los del carácter, los que hacen  amarga y difícil la existencia. Espero que tú tengas igual entereza para la dura batalla de la vida. Conserva este soldadito y cuando estén tus hijos en edad de comprender, explícales lo que representa.  Tu madre que te adora”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, se me trompicaron las dudas. Por vez primera me cuestioné: “¿Acaso tuve la capacidad de transmitir a mis hijos tan vital enseñanza?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseguida liberé otra saquito, ahora de terciopelo negro; contenía los fistoles, prendedores y camafeos que le había regalado en el transcurrir del tiempo. El asombro aumentó al encontrar en un sobre de papel celofán, los restos de unos pétalos de flores que todavía conservaban delicado aroma: “En mi cincuenta aniversario, ¡fueron las flores más bellas que jamás me diste!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las evocaciones que experimentaba empezaron a minar mi ánimo; estaba flaqueando y, terco, contenía el llanto. Cuando vacié todos los objetos, en el fondo se escondía el mensaje póstumo, la despedida final que ella había escrito diez años atrás, cuando ya le pedía a Dios morirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hijo: nunca te repetiré bastante que estoy orgullosa de ti y que me hiciste muy feliz. Que no me diste penas y sí muchas satisfacciones por tu conducta derecha, por tu cariño y respeto hacia mí y que, desde lo más profundo de mí ser rezo porque tengas la felicidad que mereces. Debes saber que hasta el último momento te cubro de bendiciones. Un beso final en el que va para ti todo mi corazón y todo el amor que desde que naciste te entregué. Adiós amado hijo, mi siempre amado hijo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de hallazgos tan imprevistos, la imagen de mi madre había crecido y crecido. Ahora cobraba una dimensión infinita; emociones encontradas me oprimían el aliento. Un nudo en la garganta ahogó un sollozo; me sentía aplastado, doblado bajo el peso de tan abrumador testimonio de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De la profundidad de tantos desgarramientos y añoranzas, me rescató la voz de mi nieta María Elisa, quien al  verle con semblante  tan triste, me preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Abuelo, por qué de pronto te hiciste viejito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supe que contestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ella dio pronta respuesta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Por la vida, ¿verdad abuelo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Si hija, por la vida…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después la abracé acunándola en mi pecho y empecé a llorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-908099683621881972?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/908099683621881972/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=908099683621881972' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/908099683621881972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/908099683621881972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/12/testimonio-de-amor.html' title='TESTIMONIO DE AMOR'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-4013810857757908936</id><published>2008-12-16T17:03:00.000-08:00</published><updated>2008-12-16T17:04:15.309-08:00</updated><title type='text'>EL SUICIDIO</title><content type='html'>EL SUICIDIO&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vísperas de Navidad del año pasado, lo conocí cuando era un joven  de 16 años de edad; sano, estudioso,  inteligente y prometedor. Se llamaba David, y digo que se llamaba, porque ayer se suicidó.&lt;br /&gt;Su habitación, como siempre, lucía inmaculadamente arreglada.  Se había vestido con su mejor ropa. La que usaba exclusivamente para ocasiones especiales: el único traje que tenía, su camisa blanca, corbata roja, calcetines azules y zapatos nuevos.&lt;br /&gt;Se ahorcó en su recámara. Su madre, extrañada de que no se presentaba a desayunar, intuyó que algo andaba mal. Su corazón se lo decía y le latía cada vez más fuerte en la medida que se acercaba a la puerta del  cuarto de su hijo.  Cuando la abrió, se encontró a David colgando de una viga; le había anudado una sábana que después la enrolló en su cuello.&lt;br /&gt;No existía mensaje de despedida. Sólo privaba el silencio…&lt;br /&gt;Uno de sus inseparables amigos, al conocer  la fatal noticia, comentó: “A David la vida lo arrolló sin piedad”.&lt;br /&gt;La noticia de su fallecimiento me causó gran conmoción.  Sus familiares y más cercanos allegados, no podían entender las causas que le llevaron a tan fatal decisión, porque estaban muy ajenos  a su devenir. Era indudable que su muerte se derivó de una acción desesperada.&lt;br /&gt;La actual sociedad, cada vez más individualista, exigente y selectiva, demanda de la juventud en ciernes  responsabilidades tempranas difíciles de resolver, y se muestra indiferente al hecho de que  las oportunidades de desarrollo humano en un ambiente descarnadamente competitivo, sean  en extremo limitadas.&lt;br /&gt;David se encontró en una difícil coyuntura: para poder aspirar a una carrera profesional, también tenía que trabajar. En ocasiones doblar turno. Su padre así se lo demandó. “O estudias  o trabajas; en esta casa cada quien consigue su propio pan”. Sumiso, aceptó. Con tropezones, prosiguió sus estudios, pero le fue muy difícil encontrar un trabajo relacionado con su aprendizaje y por ende remunerativo.&lt;br /&gt;Y se inició el vía crucis…&lt;br /&gt;Las instancias académicas no le apoyaron para otorgarle una beca. Las fuentes de empleo que se identificaban con sus conocimientos, estaban saturadas. El día se le agotaba en largas horas de espera a las puertas de la gerencia de contratación de una empresa, una fábrica, una tienda  o en el consabido “vuelva mañana”. El  único resquicio de escape eran tareas de suplente de mozo, barrendero de ocasión y con un poco de suerte, lavaplatos nocturno. Por supuesto, las  condiciones económicas eran paupérrimas.&lt;br /&gt;Resignado, aceptó el papel que la vida le asignó: aceptó actividades relacionadas con la prostitución y se inició en el consumo de alcohol y drogas. El siguiente paso fue convertirse en un “chico banda”. El clan de “Los Inmortales” lo reclutó, y como novicio le obligaron a cometer bajezas que atentaban contra su dignidad. Consciente de ello, al encontrarse sin futuro, fue presa de una profunda depresión.&lt;br /&gt;En su hogar, la familia estaba muy ocupada en sus menesteres para preocuparse por él. Así lo imponían los tiempos modernos. Ganarse la vida no era fácil.&lt;br /&gt;David, no soportó más. Con sentimientos encontrados de impotencia y frustración, decidió abandonar este mundo. Y lo hizo con sangre fría; se negó a ser soldado de lo desconocido.&lt;br /&gt;Cuando su madre lo descubrió como un péndulo de reloj viejo, no comprendió los motivos por las cuales David se había fugado por “la puerta falsa”. Entonces le lloró por vez primera en su vida, lamentando que su hijo  era un muchacho exitoso con un gran futuro por delante.&lt;br /&gt;Desconocía  que el suicidio es la tercera causa de muerte entre la juventud mexicana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-4013810857757908936?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/4013810857757908936/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=4013810857757908936' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4013810857757908936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/4013810857757908936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/12/el-suicidio.html' title='EL SUICIDIO'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-1165509459451980601</id><published>2008-12-10T15:29:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T15:30:21.259-08:00</updated><title type='text'>FIN DE AÑO</title><content type='html'>FIN DE AÑO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Josè Dàvila A&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Apenas nacía diciembre, mi padre iba a comprar el árbol de Navidad. A su lado, mi hermano Raúl y yo. Íbamos felices. Era el anuncio previo a la época de los sueños y fantasías infantiles; se acercaban los días de escribir cartas a Santa Clos y a los Reyes Magos; sus imágenes cobraban nueva dimensión. Se acercaban, pues, las posadas y las piñatas; las velas, los cánticos y los rezos; se empezaba a oler a ponche, a tejocote, a lima y mandarina. Sí, se acercaban los días en que nuestros padres se iban a hablar otra vez, tras un año más de impactante silencio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así recordaba mis ayeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo no íbamos a estar contentos si en la cena de Nochebuena ellos iniciaban el titubeante diálogo que concluía al amanecer del año nuevo? Cierto; se avecinaban días de perdonar. Qué irónico ¿no? Sí, se perdonaban. Él creía perdonar más. Si la hubiese dejado, mi madre le hubiera hablado todos los días de su existencia. No obstante, el guión tenía por mandato sólo una semana de parlamento al año. Una semana en donde se acababa el “dile a tu madre esto o el dile a tu padre esto otro”. ¿Saben? ¡Cuánto trabajo le costaba a mi papá romper el mutismo! Y nosotros pensábamos: “¡Ay, si todo el año fuera Navidad!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ‘Todo empezaba con la compra del árbol. Con la emoción contenida, siempre al anochecer, mi hermano y yo, acompañábamos sus pasos al mercado de la Lagunilla. En un solar de las calles de Allende, se apretujaban los arbolitos, qué digo, ¡los pinos! Así eran de grandes. Enormes, con su tupido y enorme follaje elevándose al cielo. ¿Cómo olvidar su olor que invadía todos los rincones de la casa, tornándola cálida y promisoria? ¿Cómo olvidar aquellos momentos en que por nuestras mentes ya soplaban vientos de vacilación sobre los juguetes a pedir en nuestras cartas?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los dos contábamos el paso de los días aferrados a la esperanza de la reconciliación de mamá y papá antes de lo establecido. ¿Será hoy? ¿Acaso mañana? ¿La próxima semana?  Era inútil anticipar lo ya programado. Por las noches, cuando mi padre regresaba del trabajo, no descubríamos en su cara señal alguna: siempre adusto, al igual que a lo largo de todo el año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tiempo después sabría que no hay grandes razones para que reine el silencio. La de mi familia tampoco fue una gran razón- Al no  alcanzar el gasto para satisfacer medianamente el sostén de la  familia, mi madre buscó trabajo cosiendo sombreros y ramilletes de  flores para novias y jovencitas quinceañeras, para aportar apoyo  económico al hogar. La decisión materna lastimó el amor propio &gt; paterno. Sin mediar juicio, la sentencia fue definitiva: la &gt; indiferencia acompañada del silencio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La razón del distanciamiento? Tiempo después  lo sabría: al no alcanzar el gasto para satisfacer medianamente el sostén de la familia, mi madre buscó trabajo cosiendo sombreros y ramilletes de  flores para novias y jovencitas quinceañeras, para aportar apoyo económico al hogar. La decisión materna lastimó el amor propio paterno. Sin mediar juicio, la sentencia fue definitiva: la indiferencia acompañada del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Recuerdo que el día 24, todo era movimiento y nerviosidad Mi mamá se pasaba el día en la cocina preparando una  sabrosa cena y nosotros corriendo al mercado a comprar los olvidos. Felices íbamos y veníamos; la emoción nos aceleraba el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabíamos que papá ahora llegaría con semblante sereno y cargando una botella de vino tinto y dos de sidra, mientras por la casa ya corrían los olores de la sopa de coles, de los romeritos, el pollo asado, las papas fritas, y la ensalada de Nochebuena. Que luego se bañaría y vestiría el traje dominguero, en tanto mi madre se daría tiempo de arreglarse con discreción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que iríamos a la iglesia a dar gracias y regresaríamos sin pronunciar palabra. Que, con la incertidumbre golpeándonos el pecho,  nos sentaríamos a la mesa ya dispuesta. Raúl y yo en cada una de las cabeceras y ellos en medio, frente a frente. ¿Sería ahora? Turbados empezaban a pronunciar monosílabos: “Buenas noches”, decía mi papá. “Buenas noches”, decía mi mamá. “Felicidades a todos”, deseaba mi papá. “Sí, felicidades a todos...”, deseaba  mi mamá, siempre con la mirada fija en el mantel”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En silencio, mi hermano buscaba mis ojos y yo los suyos. Eran optimistas mensajes cifrados. Así compartíamos el goce que nos invadía. Por ello, mucho nos cuidábamos de llamar la atención. No decíamos nada, no hacíamos ruido, sólo los mirábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Brindamos?” –proponía mi papá.  “Si...”, aceptaba mi mamá. “¿Un vaso de sidra?”, ofrecía mi papá. “Sí, como tú quieras...”, asentía mi mamá. Con mano firme mi padre aflojaba el corcho de la botella hasta dejarlo listo para salir disparado. Cuando el estallido se producía, todos reíamos y él servía. Pronto se levantaba; miraba a mi madre y luego a nosotros. Alzaba su vaso y nos deseaba felicidad. “¡Feliz Navidad!”, le respondíamos en coro. Entonces, por fin... ¡por fin sonreían los dos!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el transcurso de la semana la conversación no progresaba demasiado, pero tan poco decaía. En ocasiones todos acudíamos  al cine, a pasear al Zócalo o a la Alameda. Eran alborozados días en los cuales el enojo se exiliaba del vínculo conyugal. En las caminatas disfrutaban de los algodones de azúcar, de las castañas asadas, de los buñuelos y el atole de fresa.&lt;br /&gt;  La cena de año nuevo, era calca de la anterior. No variaba el protocolo y no variaban los platillos. Pese a los abrazos emocionados y amorosos acompañando las doce campanadas, sabíamos que el ensueño agonizaba. Al concluir la velada, así como se apagaba la última vela del árbol, así se apagaba la voz de nuestros padres…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-1165509459451980601?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/1165509459451980601/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=1165509459451980601' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/1165509459451980601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/1165509459451980601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/12/fin-de-ao.html' title='FIN DE AÑO'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-6006849611708998565</id><published>2008-11-28T16:12:00.000-08:00</published><updated>2008-11-28T16:13:05.057-08:00</updated><title type='text'>!YO SOY YO!</title><content type='html'>¡YO SOY YO!&lt;br /&gt;Por José Dávila Arellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy el centro de la tierra. Soy el sol que la ilumina y la  galaxia que la cobija. ¿Por qué...?  ¡Porque yo soy yo!&lt;br /&gt;Así pensó Pablo desde el mismo instante en que fortuitamente admiró su cuerpo desnudo frente un espejo. En aquel momento, pese a su naciente juventud, se percató que era bello, sensual, inteligente y carismático. Entonces se enamoró de sí mismo y se dedicó a cultivar su físico y alimentar el ego.&lt;br /&gt;Su narcisismo crecía día a día y llegó a una conclusión: conocedor  de la idiosincrasia enfermiza del pueblo que suele rendir pleitesía a quien ostenta nombre de nobleza y no de la plebe, decidió cambiar su nombre de Pablo Hernández por el de Paolo Varese Ascoli de Calabria.&lt;br /&gt;Su inesperada presentación ante los  círculos de la alta sociedad, la envolvió en un halo de misterio, (jamás reveló su país de origen), aunque se asumía que sería italiano de buena sepa.  La incógnita que suscitaba su presencia en el país, hacía suponer que deseaba realizar grandes inversiones en desconocidos proyectos a nivel internacional.&lt;br /&gt;Así pues se le tendió la alfombra roja de acceso al círculo financiero.&lt;br /&gt;Con el diario trabajo en el gimnasio para impactar con su físico a damas prominentes que le facilitaran sus propósitos y una buena  dosis de audacia para cautivar a sus semejantes, Ascoli de Calabria pronto se doctoró en un estafador de la amistad, en un defraudador de la confianza y en un oportunista de la buena voluntad de su prójimo. Pronto conquistó a lo más granado de la gente de negocios, amasando una buena fortuna  con base en inversiones  para la instauración de empresas fantasmas.&lt;br /&gt;Sus maquinaciones eran perfectamente analizadas y puestas en marcha con la seguridad de que en los negocios que había elucubrado,  quedaría  libre de culpa en caso de bancarrota. Los inversionistas se quedaban  bolsillos al revés. Nunca hallaron una  argumentación  válida para demandarlo. Tan sólo encontraban resignación ante los desfalcos sufridos.&lt;br /&gt;Sin embargo, se dice que “el que la hace…la paga”. Paolo, en una cena  conoció a una deslumbrante  mujer. Sin duda era la diosa de sus sueños.  Hermosa, esbelta, curvilínea, provocativamente erótica, alegre y pícara, quizá demasiado  pícara.  Bastaron unos segundos para enamorarse de ella e iniciar un pertinaz acoso a fin de conquistarla. Ella, de nombre Elena, se resistía. Sin embargo, finalmente sucumbió a la tentación: accedió casarse, previa firma de un contrato prenupcial en el cual  Paolo  le legaba toda su fortuna.&lt;br /&gt;Sin miramientos ambos firmaron y dos días después se matrimoniaron. Tras un fastuoso banquete para más de 300 invitados,  al fin se consumó la anhelada noche nupcial.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente  Varese se despertó  más que satisfecho. Convencido de que era un conquistador, un adonis sin remedio, giró para abrazar a la mujer amada y sólo encontró un montón de sábanas coronado con una carta que a la letra decía:&lt;br /&gt;“Querido Pedro:&lt;br /&gt;Los tiempos cambian y me he tornado en toda una mujer. Agradezco tu generosa donación económica. No me llamo Elena, sino Petronila  Sánchez Gutiérrez, la “mocosita” del barrio del “Tecolote” en donde vivíamos  cuando éramos pobres y que desfloraste  con violencia una noche en el oscuro callejón de los “Suspiros”. Con rencor, siempre tuya. Petris”.&lt;br /&gt;P: D: “Yo soy yo…”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-6006849611708998565?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/6006849611708998565/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=6006849611708998565' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/6006849611708998565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/6006849611708998565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/11/yo-soy-yo.html' title='!YO SOY YO!'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-3228615683747671839</id><published>2008-11-14T09:31:00.000-08:00</published><updated>2008-11-14T09:32:22.012-08:00</updated><title type='text'>lLA CRISIS</title><content type='html'>LA CRISIS&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;Esther, mujer  bien casada  con cinco hijos. Discreta, sencilla, atenta. Madre ejemplar, recatada y servicial.&lt;br /&gt;Eduardo esposo, responsable,  hombre de negocios cuyas inversiones siempre se   columpiaban en la cuerda floja de la Bolsa de Valores.  Sin embargo poseedor de una visión envidiable,  gustaba de correr riesgos y terminaba ganando lo necesario  para disfrutar de una  vida sin sobresaltos.&lt;br /&gt;Paseos dominicales, fiestas de cumpleaños, aniversarios de bodas, escapadas a la playa y festivas celebraciones de navidad y fin de año.  Todo era paz y concordia.                                                                                                                                                                                                           &lt;br /&gt;Tiempos  estables, tranquilos. Sin nubarrones en el horizonte. Eran días que se vivían sin miedo. Sin embargo, de pronto Eduardo desapareció de la faz de la tierra. Se diría que se lo tragó la nada, porque a nada se concluyó su búsqueda. Simplemente,  se evaporó.&lt;br /&gt;A la par, empezó  a despertar la carestía, el desempleo, la inseguridad, la especulación. Los ricos se volvían más ricos y los pobres más pobres. La clase media quedó aplastada entre ambos. Difícil se tornó la existencia de Esther. Ella era ama de casa y consciente de la responsabilidad que tenía de mantener a sus hijos, no se amilanó. Desnudó ese temple  de acero que poseen las mujeres para encarar la adversidad  y que en ocasiones se extravía en la capacidad de los hombres.&lt;br /&gt;Sin dudar se lanzó a buscar trabajo. Había concluido sus estudios en Economía y no le fue fácil encontrar una ocupación que marchara a la par de sus conocimientos. Las puertas a las que tocó jamás se abrieron. Las empresas desocupaban trabajadores  eventuales y escasos consorcios que llegaban a  ofertar algunas plazas de medio pelo.  Por supuesto.  los aspirantes se disputaban la oportunidad doblegando su orgullo y dignidad: abogados, arquitectos, licenciados,  médicos, ingenieros, maestros o burócratas, se convirtieron en choferes particulares,  veladores, policías,  ayudantes de oficina, taxistas,  empleados de oficina, mensajeros o vendedores de puerta en puerta.&lt;br /&gt;Ante este panorama, para Esther se convirtió en un desafío encontrar una ocupación. Estaba desesperada y los escasos ahorros que había logrado reunir, se esfumaban en el mantenimiento de sus críos. La falta de dinero la obligó a abandonar el confortable departamento en que vivía, para alquilar una vivienda  de barrio bravo.  Las avenidas pavimentadas y arboladas, se transformaron en callejuelas de tierra  en donde la pestilencia era el común denominador: abandono, inmundicia, basura, excremento, cacharros viejos,  perros famélicos y sarnosos, vagabundos sin rumbo y  temibles pandillas de rufianes.&lt;br /&gt;Sin embargo, ella podría soportarlo todo, menos que agredieran a sus hijos y los hombres la trataran como a una prostituta. Entonces aprendió a defenderse sacando las uñas. Sin rubor  alguno se enfrentó al vecindario adoptando el mismo lenguaje soez y amenazó con apalear a quien se atreviera a tocar su familia.&lt;br /&gt;Larga fue la lista de trabajos temporales que se vio obligada a aceptar: desde sirvienta hasta tareas de limpieza de baños, pisos y caños.  Concluidas las tareas regresaba con la angustia  a flor de boca para encontrar a sus hijos sanos y salvos encerrados en la casa. Para los chiquillos era como vivir en una cárcel. Pronto ella lo comprendió; no podía aceptar arrebatarles su libertad. Para cuidar de ellos decidió que tenía que encontrar una labor a realizar en su hogar. Pronto lo solventó: lavar ropa ajena.&lt;br /&gt;Así, mañana, tarde y noche se la pasaba fregando en el lavadero sábanas, camisas, calzones, calcetines, pantalones, camisetas, fundas, playeras y faldas. Día tras día, mes tras mes, año tras año. Manos desolladas,  pies ampollados… y cada vez ganaba menos dinero. Aguantando el dolor de espalda y riñones redobló el esfuerzo.  A través del tiempo sus fuerzas fueron menguando, hasta que un día se cimbró, se aferró al lavadero, se negaba a caer. Tenía que entregar la ropa encargada, para llevar el magro alimento a sus hijos  Sin embargo, se desplomó.&lt;br /&gt;Cuando los vecinos conocieron de su muerte, concluyeron que era culpa de  la crisis…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-3228615683747671839?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/3228615683747671839/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=3228615683747671839' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/3228615683747671839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/3228615683747671839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/11/lla-crisis.html' title='lLA CRISIS'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-5951536708602092012</id><published>2008-11-03T16:32:00.001-08:00</published><updated>2008-11-03T16:32:42.790-08:00</updated><title type='text'>LA MUJER IDEAL</title><content type='html'>LA MUJER IDEAL&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conoció a muchas mujeres, pero ninguna como ella…&lt;br /&gt;A lo largo de su vida amorosa, cuando creía haber encontrado la mujer anhelada, al final se quedaba con el corazón desolado.&lt;br /&gt;La historia ya la conocía: la atracción mutua, las sonrisas provocativas, los primeros paseos, las primeras cenas, los primeros besos, el apasionamiento tempranero que hacía de la relación sexual un estallido de emociones encontradas. Después, el tiempo hacia su labor: lentamente desnudaba la realidad y las máscaras se iban desvaneciendo y con ella los sentimientos mutuos.&lt;br /&gt;Entonces se abría la puerta de las exigencias, de los disgustos, de los rechazos y sobre todo la negativa al matrimonio.&lt;br /&gt;Tal era la prueba de fuego que rehuían ambos, ellas que buscaban la seguridad de un techo y la dependencia moral  y material de la pareja; él,  la comodidad de una compañía que complaciera sus expectativas sin mayores complicaciones.&lt;br /&gt;La historia se repetía una y otra  vez. A  medida que se conocían, el fuego ardiente que los había unido se convertía en cenizas y  afloraban más los defectos que los aciertos. Se terminaba con el consabido adiós.&lt;br /&gt;De nueva cuenta  no había futuro. Y no era precisamente que temiera la determinación de unir su vida con la novia en turno.  El fracaso de su primer y único matrimonio en donde se entregó incondicionalmente en cuerpo y alma, culminó en un inesperado divorcio por parte de la mujer que amaba cuando ella le confesó haberse enamorado de otro hombre.&lt;br /&gt;Este golpe decapitó su confianza y ahora se manejaba con tiento en la búsqueda de la mujer ideal, sincera y honesta.&lt;br /&gt;Cuando decidió que era inútil insistir en encontrar su alma gemela y se acostumbraba a poseer y ser desposeído, se encontró con una mujercita frágil y sencilla de origen japonés. Ella no era bella ni tampoco tenía un cuerpo sensual. Sin embargo, se conducía con admirable sencillez y honestidad. Se entregó a él incondicionalmente. Su franqueza le hizo bajar la guardia y empezó a amarla día a día, hasta enamorarse totalmente de ella.&lt;br /&gt;Por su parte, la mujercita se mostraba feliz. No estaba acostumbrada a recibir las atenciones de un caballero. En su tierra natal el hombre era en verdad un macho por naturaleza propia. Así nacía, así lo educaban y así se conducía; mandón, déspota, egoísta, caprichoso, burlón y para rematar violento.&lt;br /&gt;De esta manera, con la delicadeza con que él la amaba y la pasión que encendía en ella, se forjó una pareja indisoluble. Se unieron sin condiciones ni temores. Simplemente se amaban. Él se sentía el hombre más feliz del mundo y ella creí a habitar en un mundo que no le correspondía. Quienes les conocían sentían envidia de una relación tan real y honesta. Los amigos de él no se cansaban de decirle lo afortunado que era ,y ella no requería de que le convencieran de haber encontrado al hombre ideal.&lt;br /&gt;Sin embargo, se dice que la felicidad es inquilino de paso. Y así fue. Ella empezó a languidecer, pese a los esfuerzos que hacía por complacer al hombre amado. Se había enterado que tenía cáncer y que empezaba a invadirle todo el cuerpo. Sin embargo, no se inmutó. Sin mostrar asomo  de dolor ,cada hora, cada minuto, cada segundo, lo vivía con gran intensidad en compañía a del hombre que jamás soñó tener.&lt;br /&gt;Él jamás se enteró de que la vida de la mujer amada se escapaba.&lt;br /&gt;Ni una palabra, ni una queja por parte de ella.  No deseaba ensombrecer los últimos días de su vida. Así se mantuvo leal y amorosa,   alegre y comprensiva, sin olvidar esa cautivadora sonrisa que no desapareció jamás de su rostro hasta el último respiro de su vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-5951536708602092012?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/5951536708602092012/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=5951536708602092012' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/5951536708602092012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/5951536708602092012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/11/la-mujer-ideal.html' title='LA MUJER IDEAL'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-5695959793978108094</id><published>2008-10-30T16:31:00.000-07:00</published><updated>2008-10-30T16:32:24.054-07:00</updated><title type='text'>EL CERRO PELÓN</title><content type='html'>EL CERRO PELÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poe José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abuelo Matías, patriarca del pueblo “Los Encinos”, sentenció: “Fue un diluvio despiadado como el  del año del señor San Francisco  en 1897. Igual de endiablado el maldito,  Parecía enfermo de corajina que deseaba acabar con todo…y así lo hizo”. &lt;br /&gt;Antes del desastre, en  las boscosas  faldas del “Cerro Pelón”   había florecido una industriosa comunidad que dependía de tres aserraderos para su  subsistencia. A lo largo de cada nuevo día no se paraba de talar árboles y los retoños, como por obra de magia, volvían a renacer y en pocos tiempo alcanzaban otra su vez su enorme estatura.&lt;br /&gt;Los primeros leñadores que se asentaron en sus bosques, pronto descubrieron tan increíble prodigio  Lo consideraban un don que el cielo les regalaba y todos los domingos le daban  gracias al Altísimo&lt;br /&gt;Era un fenómeno inusual para el cual no existía respuesta. Sin embargo, si el monte era tan pródigo ¿por qué fue bautizado como el “Cerro Pelón? La razón era muy sencilla. Su cima estaba tan rasurada como la cabeza de un monje. Era el páramo en donde no crecía asomo de vida. Contradicciones de la madre natura.&lt;br /&gt;El milagro pronto  se difundió y los caseríos desperdigados en la región quedaron abandonados, convirtiéndose en  pueblos fantasmas.  Quienes moraban  en ellos emigraron a la montaña en busca de fortuna, convirtiéndose en una plaga que tiraba árboles por doquier.&lt;br /&gt;Ante la diaria peregrinación de hombres hambrientos de abandonar la pobreza, quienes fueron los primeros en arraigarse llegaron a la conclusión que debían evitar que la muchedumbre terminara por colmar hasta la más pequeña brecha. Por lo tanto se formó un consejo de leñadores que organizaron brigadas armadas para impedir el arribo de nuevos colonizadores que amenazaban con acabar con la abundancia que brindaban los generosos bosques.&lt;br /&gt;Dueños de un tesoro sin igual, no deseaban compartir la fortuna con la que habían topado. De esta manera, se aserraba por secciones seleccionadas y diariamente salían al mercado carretadas de grandes tablones.&lt;br /&gt;La tala se procedía hacerla en redondo de la montaña. Al concluir el círculo, ya crecían los nuevos arbustos que pronto se convertirían en adultos aptos para el filo de las hachas. Así pues, la madera nunca se acababa, convirtiéndose en una infinita fuente de riqueza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la naturaleza no estaba de acuerdo; su presencia era para que todo mundo la disfrutara y no se convirtiera en rehén de un puñado de colonizadores. De esta manera, empezó a regatear sus dones. Los árboles que eran talados indiscriminadamente ya no volvían a renacer. La  desaparición de lo que se consideraba un milagro, no fue obstáculo por el afán de enriquecimiento que nublaba la razón e impulsaba al hombre  para proseguir devastando los bosques.&lt;br /&gt; Pronto recibiría un inesperado castigo.&lt;br /&gt;Fue una noche tormentosa de las que ya no se tenían  recuerdo…Llovió  sin conceder descanso. .El cielo estaba furioso y liberaba su cólera. Un chaparrón azotaba al Cerro Pelón  La población, con el miedo en el alma,  aguantaba  en sus casas. Entonces no valía plegaria que existiera.&lt;br /&gt;-La verdad no tuvo misericordia  de Dios -advirtió  el viejo Matías, al tiempo que  con los dedos de su mano derecha  hacía la señal de la cruz  y se santiguaba  empezando por la frente y proseguía en orden descendente  por la nariz, ambos lados  de la boca, la barbilla y finalmente el pecho.&lt;br /&gt;-.Implacable el temporal,  sí señor, como el diluvio universal. Llueve que llueve que no se veía para arriba. Entonces empezó todo: se hizo un silencio mortal y la montaña empezó a temblar. Después, despacio, sin asomo de prisa, lentamente se fue hundiendo como si se la tragara un pantano, arrastrando consigo casas y colonos. No existía salvación para nadie. No había por dónde escapar.&lt;br /&gt;El anciano hizo una pausa y después con el temblor en la boca, expresó: “Fue horrible, señor. La montaña se hundía despacio como si no tuviera prisa y alargara la agonía de quienes no supieron compartir su patrimonio. Por dondequiera se escuchan lamentos de terror y suplica, En tanto, el Cerró Pelón prosiguió hundiéndose hasta desaparecer  de la faz de la tierra, dejando tras de sí  un tenebroso aullido de agonía. Entonces dejó de llover…&lt;br /&gt;Al siguiente amanecer no se encontró ni huella de él. Sólo una  desolada llanura en donde no crecía una sola planta.&lt;br /&gt;-¿Qué cómo me salvé de morir sepultado? Ay, señor; acaso no me ve: soy tan viejo que ya no puedo  levantar ni pico ni hacha. ¿Entonces para qué subirme al Cerro Pelón?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-5695959793978108094?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/5695959793978108094/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=5695959793978108094' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/5695959793978108094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/5695959793978108094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/10/el-cerro-peln.html' title='EL CERRO PELÓN'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-9126244474695614129</id><published>2008-10-29T12:01:00.000-07:00</published><updated>2008-10-29T12:02:33.736-07:00</updated><title type='text'>VIEJOS AMIGOS</title><content type='html'>VIEJOS AMIGOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la vida es difícil hacer nuevos amigos, pero  es más difícil hacer viejos amigos…&lt;br /&gt;Tal razonaba con cierta nostalgia Nicandro Pompeyo Abad, hombre entrado en años y por años emparentado con las quejumbres. La soledad que diariamente se había convertido en su amiga íntima, se lamentaba de que su “señor” se sintiera inútil y desamparado.&lt;br /&gt;Como testigo mudo de su aislamiento era el teléfono que  padecía de mutismo crónico. Rara era la ocasión en que despertaba su timbre y el repicar hacia pegar un salto de alegría a Nicandro  con la esperanza encendida de escuchar la voz familiar o de un amigo, sea  nuevo o viejo.&lt;br /&gt;Sin embargo, la llamada no era para platicar o  saber de él, para indagar su salud o conocer de su diario devenir. Se trataba de una voz impersonal que preguntaba por un tal Nicandro Pompeyo Abad. Al asentir el aludido, se disparó un aluvión de índole comercial advirtiéndole que era uno de los cinco agraciados a suscribirse a un extraordinario fondo de inversión del Banco “La Buena Fortuna”.&lt;br /&gt;Por supuesto que, desilusionado, Nicandro respondió con un rotundo “¡no!” y colgó enérgico el auricular.&lt;br /&gt;“Vaya descaro. ¿Con qué derecho se permiten invadir mi privacidad?”, infería para sus adentros, cuando el teléfono de marras despertó de nueva cuenta. “¿El señor Nicandro Pompeyo? ¿Sï? ¡Buenos días, señor, le hablamos de los almacenes “Rancho Viejo” para comunicarle que estamos ofertando a nuestros clientes leche de vaca y una increíble batidora de cocina que…”&lt;br /&gt;-¡Yo no sé cocinar! –respondió violento.&lt;br /&gt;Sin embargo, lejos estaba de imaginar que se desataría un torrente  publicitario que no le concedería  punto de reposo.&lt;br /&gt;“Señor Pompeyo le hablamos de  Seguros La Vida Garantizada y…”&lt;br /&gt;-¡Ya tengo seguro! –advirtió con furia.&lt;br /&gt;“Disculpe la molestia, soy representante del Hospital La Vida Eterna y estamos lanzando un nuevo programa de membrecías que incluye desde  el tratamiento de un simple  juanete hasta un trasplante de corazón y…”&lt;br /&gt;-¡Váyase por un cuerno!&lt;br /&gt;“Queremos hacer de su conocimiento que ya contamos con servicio funerario con vigilancia de 24 horas a domicilio y con cobertura en el extranjero”.&lt;br /&gt;-¡Que se muera su abuela!&lt;br /&gt;“Le hablamos para notificarle que usted resultó ser uno de los agraciados de nuestra tienda “Arca de Noé”, que le obsequia sin costo alguno una tarjeta de crédito sin limite de…”&lt;br /&gt;-¡No me interesa!&lt;br /&gt;Sin embargo, pese a sus reiterados rechazos a lo largo del día, por la noche se volvían a repetir los “promos” y se prolongaban a la mañana siguiente, incluyendo otras opciones para comprar, suscribirse, contratar servicios, o en su defecto para despertar su codicia, al hacerle  participe de ser candidato a ganar un millón de pesos o ser el feliz afortunado en la rifa de un automóvil último modelo, de la cual ni siquiera había comprado un boleto.&lt;br /&gt;Sin embargo, Don Nicandro, curtido lobo de mar no picaba el anzuelo y ante la riada de promocionales se defendía a capa y espada: “¡Ya dije que no! ¡Bórreme de su lista! ¡No quiero! ¡No, no estoy inválido! ¡Basta ya! Otra vez los del mismo banco ¡váyanse al carajo! ¡¿Qué demonios le importa si soy viudo!? ¡Con mil demonios que no! ¿Acaso no entienden el español? ¡No, no, no, y mil veces no!&lt;br /&gt;Mas, indiferentes, con insultante terquedad  se repetían los mensajes de los mismos empresas o se sumaban nuevas propuestas: ofertas  de hoteles, campos de golf, liquidaciones de supermercados,  ventas de computadoras, promociones  de automóviles nuevos a cuatro años sin intereses, opciones de inversión para un futuro promisorio, damas de compañía, agencias de viajes, ventas de casas, líneas aéreas y, para variar, más y más bancos. La  cruel insistencia se tornaba, desalmada, enloquecedora.&lt;br /&gt;Y Nicandro seguía descolgando el teléfono con la esperanza de escuchar el saludo de una voz conocida. La frustración le carcomía. No le hablaban ni sus hijos. Tras una prolongada cólera,  terminó por suplicar que se olvidaran de él, pero fue tan inútil como querer que  del cielo lloviera dinero. Lo que llovió fue otra novedad:&lt;br /&gt;“Le distraemos un instante de su valioso tiempo para poner a su disposición un base de datos para que haga nuevos amigos…”&lt;br /&gt;-Por mi santa madre, suspiraba Nicandro.&lt;br /&gt;Alucinado, decidió poner un “¡hasta aquí!”: de un tirón destripo el cable telefónico. Tras la brutal muerte súbita, impero un profundo silencio. Por fin, la calma retornaba al hogar de Pompeyo Abad, quien convencido se dijo asimismo: “Me basta con mis viejos amigos, difícil convivir con ellos, pero han sido fieles.”&lt;br /&gt;Y empezó a hacer un repaso de ellos: “A ver: la artritis hace más de 30 años que me acompaña día y noche. ¿La diabetes? Humm, ¿cuándo se inició? Ya; creo que hace 15 años. ¿Y qué hay de la hipertensión?  Definitivamente la conocí primero que a la artritis, en mis años mozos de juventud y se tornó inseparable. ¿La migraña? Caray, no recuerdo bien, pero quizá hace un par de decenios. ¿Y qué de la disfunción renal? De ella si recuerdo bien,  me nació hace un lustro y amenaza con ser un inquilino perpetuo. ¿La anemia?; bueno esa vino de la mano con la anterior. ¿Y la mala circulación en mis pies que luego amanecen como tamales de doña Poncha? ¡Uy!, la verdad que ya ni me acuerdo cuando tocó a mi puerta. Y de remate hace poco que se asiló la ciática ¡y esa sí que duele!&lt;br /&gt;Tras unos breves momentos de reflexión, concluyó: ¿Una base de datos para nuevos amigos? Sería cosa de locos. Me basta y sobra con los viejos amigos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-9126244474695614129?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/9126244474695614129/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=9126244474695614129' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/9126244474695614129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/9126244474695614129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/10/viejos-amigos.html' title='VIEJOS AMIGOS'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-3441992629587884384</id><published>2008-10-29T11:21:00.001-07:00</published><updated>2008-10-29T11:21:33.958-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>LOS VAMPIROS TAMBIEN LLORAN&lt;br /&gt;Por José  Dávila  Arellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTA:&lt;br /&gt;Vampiro: espectro o cadáver que, según creencia del vulgo de ciertos países, vaga por las noches para chupar sangre de seres vivos hasta matarlos o en su defecto convertirlos en patrimonio familiar a fin de colonizar nuevas tierras.&lt;br /&gt;HISTORIA:&lt;br /&gt;Cuando por vez primera Vampirito se sinrió frente a un espejo de cuerpo entero y no encontró su reflejo, dedujo con infantil lógica que se trataba de un prototipo desechable, por lo cual había que adquirir un nuevo modelo. Sus padres, cuyo quehacer curricular se remontaba a la dinastía de la condesa Erzsébet Bárthory, (1560-1614) reconocida en Transilvania como una gran bebedora de sangre y que al mismo tiempo se daba baños de tina con la consabida hemoglobina a fin de conservar el tesoro de su juventud, le explicaron a su hijo que el espejo no tenía culpa ya que él era un vampirito en ciernes.&lt;br /&gt;-¿Qué es un vampiro? –preguntó con  dulce candidez.&lt;br /&gt;El representante legal del bisnieto del Conde Drácula, (versión siglo XXI)  sin inmutarse, le respondió: “Un vampiro es como un murciélago capaz  de volar y ver en la oscuridad de la noche”.&lt;br /&gt;-¿Y qué es un murciélago?&lt;br /&gt;-Bueno, “Vampi”, (así le decían de cariño), es un animalito de la familia de los quirópteros, con alas y que se alimentan de pequeños insectos. Sin embargo, hay otros que atacan a los humanos y se les conoce como vampiros.&lt;br /&gt;-¿Entonces yo soy un vampiro?&lt;br /&gt;-¡Y tú también lo serás! –advirtió el leguleyo  con sobrada  suficiencia, para luego advertir que él fue el autor intelectual para que su  mamá lo  alimentara con mamilas de sangre de la más alta calidad que, con la colaboración del tu señor padre, el senador Drácula (versión siglo XXI) recolectaban n en arduas jornadas nocturnas.&lt;br /&gt;-¿Senador?&lt;br /&gt;- Sí, senador, debe comprender que debemos actualizarnos a los tiempos modernos: hoy vivimos en una democracia con base en el voto popular. Los títulos reales están en vías de extinción y debemos ser discretos. –argumentó “Vampi”&lt;br /&gt;-¿Y cuándo podré salir por las noches para cazar? –volvió a la carga,&lt;br /&gt;-Cuando tus colmillos sean lo suficiente  filosos para que puedas morder a placer y después lamer toda la sangre que desees- advirtió con maternal comprensión el leguleyo cuyo árbol genealógico provenía de la época de oro de Erzsébet Bárthory.&lt;br /&gt;“Vampi”, no volvió a preocuparse por los canijos espejos y con admirable paciencia, a medida que crecía, mostraba claras inclinaciones por convivir en la penumbra, remodelando su habitación como un gran salón de castillo medioeval y grandes ventanales por donde penetrara la niebla que nacía de las montañas, se arrastrara por colinas y bosques, hasta penetrar en sus aposentos.&lt;br /&gt;Al tiempo que crecía, se ejercitaba en el gimnasio para fortalecer sus alas, practicaba su estrategia con la nueva generación de XBOX  para murciélagos y vampiros y afilaba con esmeril sus juveniles colmillos. Después los hincaba en un jugoso filete de vaca y le succionaba toda la sangre hasta dejarlo en estado cadavérico.&lt;br /&gt;En una fría noche de diciembre, sus comprensivos padres, plenos de orgullo,  le invitaron a realizar su primer vuelo nocturno por la ciudad como un regalo navideño. Vampirito saltó de felicidad, apercibido de que no intentaría morder a Santa Clos, en caso de que topara con él. Sólo se trataba de un simulacro. Sin embargo, luego de largas horas de vuelo silencioso,  descubrió tras la iluminada ventana de una casona a una bella jovencita de embriagante belleza: ondulada cabellera  de color castaño,  cautivadores ojos verdes, nariz pequeña y respingada, labios seductores, cuerpo sensualmente curvilíneo y poseedora de un cuello tan delicado como el terciopelo.&lt;br /&gt;El joven vampiro sintió que su corazón se aceleraba y su cabeza retumbaba como las campanas de catedral. Sin duda alguna, el amor tocaba a sus puertas y decidió que aquella beldad sería su primera y única víctima.&lt;br /&gt;Papá y mamá Drácula adivinaron sus sentimientos y acordaron que había llegado la hora de su bautizo de sangre y lo dejaron en libertad. Ya era todo un vampiro: fuerte, ágil, hermoso, hechicero. Sin duda alguna, no padecería de sed sanguínea a lo largo de su vida.&lt;br /&gt;Así pues, “Vampi” abandonó su casa minutos antes de la medianoche y como misil teledirigido se dirigió a la casa de su enamorada. Para su buena suerte, ella había dejado la ventana abierta y sin obstáculo al frente, como un piloto de combate enloquecido, se lanzó a pescarle por el cuello. Entonces mordió… Cuando cerró la pinza de su colmillos, éstos saltaron en pedazos, quedándose chimuelo y temblando de dolor..&lt;br /&gt; Sin saberlo, había roído el cuello ortopédico que le habían colocado a la mujer de sus sueños cuando ella, por la mañana,  había sufrido un inesperado accidente.&lt;br /&gt;Contrito, avergonzado de su derrota, Vampirito retornó a casa. Al adivinar en sus padres la expectativa que les carcomía para enterarse del resultado de su primera incursión sanguínea, con sus alas se cubrió la boca y cayó en llanto.&lt;br /&gt;“Vampi” estaba inconsolable y don y doña Drácula, se tronaban las alas impacientes por saber que le había acontecido al hijo amado. Muchas horas después de sollozos y lamentaciones, por fin su hijo, avergonzado, musitó:&lt;br /&gt;-¿Conocen a un buen odontólogo en Transilvania?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-3441992629587884384?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/3441992629587884384/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=3441992629587884384' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/3441992629587884384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/3441992629587884384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/10/los-vampiros-tambien-lloran-por-jos.html' title=''/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-5574935052908265761</id><published>2008-10-29T11:11:00.001-07:00</published><updated>2008-10-29T11:11:52.312-07:00</updated><title type='text'>LOS VECINOS</title><content type='html'>LOS VECINOS&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos eran vecinos de toda  la vida y se hablaban de usted. Se conducían con pulcritud y  sus amistades decían que ya estaban viviendo le edad de  “Los Años de Oro”. En pocas palabras, ya estaban viejos y en un descuido podrían irse al cielo.&lt;br /&gt;Mientras, día con día, ajenos a los malos augurios, los dos  abrían las puertas  de sus casas e intercambiaban el consabido saludo matinal. Caballeroso, él, de pelo cano y sonrisa pronta, cedía la palabra a ella, de cabello entintado color ocre y con la sinceridad navegando en sus ojos&lt;br /&gt;-¿Cómo amaneció hoy? –interrogaba ella con la misma curiosidad de todos los días.&lt;br /&gt;-Igual que ayer, aguantando mis pesares –reiteraba él como todas las mañanas- ¿Y usted?&lt;br /&gt;-Ya sabe- advertía ella con resignación-Este dolor en la cadera no me deja. Hay días que siento cómo me sube  la dolencia el hasta cuello, y  otros como que se me hinca en el cerebelo.&lt;br /&gt;-¿Ya fue a ver al médico?&lt;br /&gt;-No,  ¿para qué?  Siempre dice lo mismo: que haga mis ejercicios y que camine una hora al día, como si tuviera treinta años. A veces los hago y apenas me siento mejor, me olvido de todo y quiero resolver de un golpe los pendientes de la casa y a poquito que regresa otra vez el malestar  hasta convertirse como si tuviera un tambor en la cabeza. ¿Y usted?&lt;br /&gt;-Lo mismo vecina. Ya sabe, la artritis llegó para quedarse y hay noches de pesadilla en que no adivino que hueso duele más. Además me dan punzadas en el hígado y retortijones en la boca del estómago.&lt;br /&gt;-¿No me diga…? ¡Igual que yo! Me atacan todos los malestares apenas llueve; entonces se quejan los riñones  hasta las plantas de los pies.&lt;br /&gt;-Con la humedad, todo rechina, vecina, hasta la conciencia.&lt;br /&gt;-Es cierto. Cuando se sienta así de mal, tómese un té de tila, con flores de azahar, canela y menta. Ya verá que le sienta muy bien hasta para la digestión y los gases.&lt;br /&gt;-Perdón…&lt;br /&gt;-Ay, por favor, vecino, no me diga que se echa sus buenos gases. Hay veces que los escucho  hasta dentro de mi casa.&lt;br /&gt;-Vecina, por favor…&lt;br /&gt;-¡Vamos no se apene! ¿Qué tiene de malo?  Yo  también me echo los míos poquito a poquito, para que no se suenen tanto y huelan menos. Imagínese cuando estoy en misa o en el cine. Por eso me tomo  mi pócima  antes de salir a la calle.  Mañana le voy a hacer la suya y verá cómo descansará de la panza. Seguro que hasta se le desinflama.&lt;br /&gt;-Le agradezco vecina.  ¿Ahora, me disculpa, por favor?  Ya es hora de mi medicina para la presión  arterial&lt;br /&gt;-Cierto,  a mí me toca para la diabetes.&lt;br /&gt;-Luego tengo que tomar mis tabletas para la colitis.&lt;br /&gt;-Y yo para  la migraña.&lt;br /&gt;-¿Tiene migraña? Debería ponerse una bolsa de hielo en la cabeza.&lt;br /&gt;-Lo hago, pero entonces tengo incontinencia todo el día hasta que me pega la taquicardia de la purita desesperación.&lt;br /&gt;-No se irrite, ya ve que no sé qué hacer con mi soplo en el corazón…&lt;br /&gt;-¿El que se les escucha como silbato desafinado?&lt;br /&gt;-El mismo que me provoca náuseas.&lt;br /&gt;-Y a mí  el asma me provoca vómito y dolor de oídos.&lt;br /&gt;-Ya se pondrá mejor, vecina; mañana es un nuevo día.&lt;br /&gt;-Tiene razón, sólo nos resta ponernos en las manos del Señor.&lt;br /&gt;Al amanecer siguiente, concluidos sus desayunos, ambos abren sus puertas y reanudan la consabida conversación: -¿Cómo amaneció hoy? –interroga ella.&lt;br /&gt;-Igual que ayer, aguantando mis pesares –reitera él como todas las mañanas- ¿Y usted?&lt;br /&gt;-Ya sabe- advierte ella con resignación-Este dolor en la cadera no me deja. Hay días que siento cómo me sube  la dolencia el hasta cuello, y  otros como que se me hinca en el cerebelo.&lt;br /&gt;-¿Ya fue a ver al médico?&lt;br /&gt;-No,  ¿para qué?  Siempre dice lo mismo: que haga mis ejercicios y que camine una hora al día, como si tuviera treinta años. A veces los hago y apenas me siento mejor, me olvido de todo y quiero resolver de un golpe los pendientes de la casa y a poquito que regresa otra vez el malestar  hasta convertirse como si tuviera un tambor en la cabeza. ¿Y usted?&lt;br /&gt;-Lo mismo vecina. Ya sabe, la artritis llegó para quedarse y hay noches de pesadilla en que no adivino que hueso duele más. Además me dan punzadas en el hígado y retortijones en la boca del estómago.&lt;br /&gt;-¿No me diga…? ¡Igual que yo! Me atacan todos los malestares apenas llueve; entonces se quejan los riñones  hasta las plantas de los pies.&lt;br /&gt;-Con la humedad, todo rechina, vecina, hasta la conciencia.&lt;br /&gt;-Es cierto. Cuando se sienta así de mal, tómese un té de tila, con flores de azahar, canela y menta. Ya verá que le sienta muy bien hasta para la digestión y los gases.&lt;br /&gt;-Perdón……&lt;br /&gt;Y así día tras día, semana tras semana, mes tras mes. El mismo diálogo, las mismas palabras, como un guión teatral. No, no se cansan de repetir sus males, que  les sirve de consuelo y motivo de vida. De otra forma, sólo hablarían de los ayeres  que lastiman y no abrirían más sus puertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-5574935052908265761?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/5574935052908265761/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=5574935052908265761' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/5574935052908265761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/5574935052908265761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/10/los-vecinos.html' title='LOS VECINOS'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-7122941775627319732</id><published>2008-10-29T11:09:00.000-07:00</published><updated>2008-10-29T11:10:12.266-07:00</updated><title type='text'>AGUAS ASESINAS</title><content type='html'>AGUAS ASESINAS&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran aguas misteriosas.&lt;br /&gt;A veces tranquilas, demasiado tranquilas. Luego, sin previo aviso, se mostraban turbulentas, traicioneras y asesinas.&lt;br /&gt;En el cielo no existía sol; sólo un fuerte resplandor lo iluminaba todo. En la noche la oscuridad era total. Ni luna ni estrella polar ni luceros ni nada.&lt;br /&gt;Cuando reinaba la serenidad, el oleaje despertaba  amenazante apenas surcaba sus linderos una nueva embarcación.&lt;br /&gt;Los vientos arreciaban a barlovento y la nave empezaba a cabecear con violencia.  Las aguas encrespadas hacían que la proa se hundiera por largos segundos, sólo para surgir a la superficie como un náufrago aspirando una bocanada de aire. A medida que avanzaba más difícil era encarar el golpe de la naturaleza ya convertida en huracán provocando unos gigantescos remolinos que concluían por succionar a la embarcación hasta hacerla desaparecer.&lt;br /&gt;Tras el naufragio,  como por obra de encanto, retornaba la calma con una velocidad sorprendente. No soplaba  ni la más suave brisa.&lt;br /&gt;A lo largo del tiempo, quien habían tenido la fortuna de sobrevivir,  entretejía diversas historias que se habían convertido en leyenda : “Que en  esas aguas profundas desde la travesía de Cristóbal Colón, lo habitaba un monstruo  de diez cabezas y sin ojos que  devoraba cuanta nave se  aventuraba en sus dominios;  que sólo un demonio infernal podía provocar torbellinos abismales  de tal magnitud que hacía de un trasatlántico un barquito de papel que irremediablemente se perdía en sus gigantescas espirales; que no se sabía de un navío, carabela, velero  o galeón, que hubiera alcanzado puerto seguro después de vencer  las  devastadoras tormentas.&lt;br /&gt;Todos yacían en las profundidades de un cementerio marino.&lt;br /&gt;Sin embargo, sin importar el tamaño de su eslora y manga, siempre existía un osado capitán que decidiera desafiar la furia de las embravecidas aguas de la muerte.&lt;br /&gt;Ahora se aventuraba un catamarán de doble casco, el cual se columpiaba de babor a estribor, negándose a sucumbir. Su vela se mantenía firme pese a las intensas ráfagas de viento.  Cuando la batalla se advertía inútil,  de pronto el temporal aminoró y la endeble embarcación se mantuvo a flote…&lt;br /&gt;El  monstruo de diez cabezas y sin ojos, era un niño sonriente y juguetón. A sus pies, en desorden,  yacían los nuevos barcos que  en breve desafiarían las aguas asesinas,  réplicas del “Titanic”, el “Queen Mary”, el “Andrea Doria”, el “Queen Elizabeth”, el “SS United States”y una escuadra de cruceros turísticos que encabezaba el famoso “Royal Caribbean”.  Autor de todos los desastres, cerró el  libro de Julio Verne y  apagó el potente ventilador que había puesto en la cabecera de  la bañera de la casa.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-7122941775627319732?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/7122941775627319732/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=7122941775627319732' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/7122941775627319732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/7122941775627319732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/10/aguas-asesinas.html' title='AGUAS ASESINAS'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10780062.post-3258857032391954889</id><published>2008-09-30T10:37:00.000-07:00</published><updated>2008-09-30T10:38:26.308-07:00</updated><title type='text'>EL SECUESTRO</title><content type='html'>EL SECUESTRO&lt;br /&gt;Por José Dávila A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Era un engendro del mal. Un monstruo de la naturaleza.&lt;br /&gt;“Yo soy quien quito o perdono la vida…” -me siseaba con regodeo  al oído con voz cavernosa que me estrujaba el corazón: era demoniaca, mil veces malévola y amenazante, mientras la boca del cañón de su pistola oprimía mi frente. Entonces empecé a rezar…&lt;br /&gt;Su cuerpo era deforme, un aborto del demonio. Jorobado, escaso de estatura, regordete, con una pierna más corta que la otra, manos con nudillos amoratados y la cabeza rapada y cuadrada soldada al torso. Su rostro era el vivo retrato de Satanás: frente amplia, tuerto del ojo izquierdo, nariz aplastada, labios carnosos y babeantes. Sus orejas deformes, aplastadas, semejaban dos pozos sin fondo. Una profunda cicatriz se hundía en su mejilla derecha, resaltando la cuenca de su ojo derecho que centelleaba como fuego vivo, su sonrisa, era una sonrisa grotesca, plena de sadismo.&lt;br /&gt;-Yo mato o no mato… –insistió para subrayar con  perversión- Soy el verdugo; soy el que tortura, decapita o te deja ver otra la calle. Tú decides…”. Ahora su cara se había transformado;  era de una hiena hambrienta y  la mirada de buitre al acecho...&lt;br /&gt;Estaba secuestrado. Me había capturado una banda de maleantes cuando me dirigía a mi trabajo, y jamás me percaté adónde me llevaron. La acción fue tan fulminante que no me alcanzó voz para protestar. Cuatro brazos me inmovilizaron y me aventaron al interior de un  automóvil como un fardo. En segundos había desaparecido; en segundos había extraviado mi vida, mi familia, mi profesión. Con violencia me tiraron al suelo, vendaron mi ojos y amarraron brazos y pies. Nadie pronunciaba una palabra para no delatarse, mientras el vehículo daba vueltas  y vueltas a fin de desorientarme. No tenía la menor duda que se trataba de profesionales.&lt;br /&gt;Ignoro cuánto tiempo transcurrió cuando llegamos a la casa de “seguridad”. De igual forma, con sorprendente facilidad me sacaron y me encerraron en espacio amplio y vacío. El eco de las pisadas así lo indicaba. Después me dieron un celular para que hablara a mi familia y pidiera un rescate de tres millones de pesos.  ¿De dónde demonios los iban a juntar?&lt;br /&gt;Ante mi negativa, sin que se alteraran en lo mínimo, acordaron llevarme con el “verdugo”. Ahí me quitaron vendas y ligaduras para quedar frente a ese enviado del diablo.&lt;br /&gt;Cuando por vez primera pegó su rostro al mío, se me revolvió el estómago, me dieron ganas de vomitar y me oriné en los pantalones. Con un dejo de ultimátum, pronunció despacio:”Tu pagas, te dejo libre; no pagas, sufrirás, gritarás, llorarás y quizá morirás. Tómalo o déjalo…”&lt;br /&gt;Ante mi silencio, me agarró por la corbata y me arrastró a un sucio y maloliente  cuartucho con las paredes descalichadas, alumbrado apenas por una pálida luz amarillenta de una lámpara de pie. Una mesa de ocote, un camastro y en una silla estaba un hombre atado y con un trapo metido en la boca. Era un individuo alto, corpulento, bien vestido y sin poder contener el pánico que le invadía. Transpiraba con dificultad y su mirada plena de horror suplicaba perdón. Hilillos de sudor corrían por  todo su cuerpo: rostro, cuello, espalda, pecho y entrepierna. Su ropa estaba empapada de miedo. Temblaba, ¡vaya que sí temblaba!&lt;br /&gt;-¿Entiendes ahora? ¡¿Dije que si entendiste, carajo?!&lt;br /&gt;Con grandes esfuerzos asentí. Entonces, para convencerme, advirtió: “Jamás has visto la muerte, ¿verdad? Yo te la voy a enseñar; nunca me ando con rodeos”.&lt;br /&gt; A continuación, con un fuete, empezó a lacerar el cuerpo de su prisionero que se encogía de dolor tras cada nuevo golpe. Al mismo ritmo de la paliza, le gritaba: “Te mandé muchos  recados de que  le pararas; te mandé dinero para que lo gozaras. ¡Jamás habías visto tanto billete junto! Mira nomás, que honradito me saliste. ¡Mírate! ¿Qué eres sin placa y pistola? ¿De veras te creíste lo que te dijeron en la academia? ¿Te creíste que ibas a luchar contra el mal por que tenías la ley en la mano? ¡Pobre pendejo, servirás de ejemplo para los demás!”.&lt;br /&gt;Y sin más, retumbó un balazo. Con una sonrisa lasciva, el criminal le había perforado la pierna derecha.&lt;br /&gt;-¿Qué piensas ahora? ¿En la escuelita? ¿En la justicia? ¿En qué te van a rescatar tus compañeros? Vaya iluso. ¡Mira, cabrón, mira este papel! El policía alcanzó al leer algunos nombres, algunos conocidos, otros no, pero sobre todo, leyó el de su capitán.&lt;br /&gt;-Contra el narcotráfico nadie puede. ¡Está es la nómina de tus compañeros! Ellos si entendieron: no veo, no oigo, no hablo; como los monos sabios. Y mes a mes estiran la mano para recibir su paga. Menos tú: el hombre recto, ejemplar, honrado, limpio, el que iba a cambiar el mundo. ¡Pues mira tú mundo!&lt;br /&gt;Otro estallido más, retumbó en lúgubre recinto. Otro aullido apagado del cautivo. Ahora su otra pierna también estaba perforada. Sentía como si el fuego estuviera consumiendo sus entrañas, mientras se desangraba ante la indiferencia de su brutal juez.&lt;br /&gt;En la silla temblaba de dolor y espanto. Estaba aterrado. Se agitaba como si fuera un animal salvaje. En tanto, el frío cañón de la pistola del verdugo recorría sus partes nobles. Mudo, suplicaba con gruñidos que imploraban misericordia…&lt;br /&gt;-¿Ahora quién es la ley…? –Dime policía de mierda, dime. ¿Quién manda en este barrio?&lt;br /&gt;El tercer balazo ensordeció todos los sentidos del torturado: sus testículos eran una informe masa sanguinolenta. La agonía desapareció: se había desmayado.&lt;br /&gt;-¡Ah qué la chingada! Ahora resulta que el cabroncito ya no siente. Ni aguanta nada. ¡Pues qué ya no despierte el pendejo!&lt;br /&gt;Un cuarto balazo, tan sonoro como los demás con mensaje de muerte: una pared se cubrió de manchones de sangre y restos de la cabeza del inocente novicio.&lt;br /&gt;Entonces desperté en un sillón de la sala de espera de mi dentista con el sudor corriendo por  todo mi cuerpo. Temblaba, ¡vaya que sí temblaba!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10780062-3258857032391954889?l=laposadadelcuentero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/feeds/3258857032391954889/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=10780062&amp;postID=3258857032391954889' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/3258857032391954889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10780062/posts/default/3258857032391954889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laposadadelcuentero.blogspot.com/2008/09/el-secuestro.html' title='EL SECUESTRO'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02726531120881018433</uri><email>davila34@cuncablemas.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11743268302589240734'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry></feed>